Las tecnologías digitales y el profesionalismo médico

Last Updated: 20/07/2026By Tags:

En los últimos tiempos, el acelerado y constante proceso de innovación de las tecnologías digitales ha ido alcanzando de pleno al ámbito de relación entre los profesionales sanitarios y las personas a las que deben atender.

La llamada salud digital, en sus diferentes manifestaciones, ha hecho reflexionar sobre su respeto a los derechos reconocidos de los pacientes y al mantenimiento de los valores y compromisos que, al servicio de estos, deben regir el ejercicio profesional.

Se ha debatido y analizado también su impacto desde los principios y estándares de la bioética. De ello se deriva que hoy ya hablemos de principios y mandamientos de la ética digital.

Menos se ha tratado desde la perspectiva de los valores y principios básicos del profesionalismo médico y de estos en la práctica clínico-asistencial de hoy. Esta se halla inmersa actualmente en la utilización de las tecnologías digitales y en la tan en boga inteligencia artificial.

Vamos a realizar algunas reflexiones sobre los valores del profesionalismo y su relación con la asistencia digitalizada. En primer lugar, en cuanto al grado en que estos pueden ser dañados o reforzados.

Si valor del profesionalismo es la primacía del bienestar del paciente debemos procurar de forma objetiva demostrar con resultados que eso es así, y aliento a los investigadores a trabajar en esa línea. Lo mismo sería de aplicación en cuanto a la autonomía del paciente, en el momento de tomar sus propias decisiones, y la justicia social reduciendo las desigualdades estructurales que puedan afectar a aspectos como el de la accesibilidad equitativa a los servicios.

‘La mejora de la accesibilidad es uno de los compromisos que ha visto reforzado su cumplimiento con la utilización de las tecnologías digitales’

Esos valores del profesionalismo se acompañan de una serie de compromisos cuyo cumplimiento tiene retos hoy diferentes a los existentes en el momento de su concreción, a finales del siglo pasado.

Como, por ejemplo, la honestidad con el paciente y su capacitación. Especialmente esta última, puede estar francamente dificultada por la inteligencia artificial.

Otro de los compromisos, como es el de la confidencialidad, debe ser convenientemente respetado en el manejo de datos de los pacientes, dentro de ese fenómeno de enorme utilidad para la innovación y el progreso que es el big data.

Si hacemos referencia a los compromisos que conlleva mantener los valores descritos, como el de la mejora continua de la calidad y seguridad de la atención que el paciente recibe, las herramientas digitales deben estar al servicio de dichos compromisos.

La mejora de la accesibilidad es uno de los compromisos que ha visto reforzado su cumplimiento con la utilización de las tecnologías digitales.

La justa distribución de los recursos, que siempre son limitados pues las necesidades superan las disponibilidades, debe encontrar un apoyo en las tecnologías digitales que permita liberar medios en aras de un mejor coste efectividad y una mayor eficiencia.

El compromiso de generación de conocimiento científico y su difusión no cabe duda de que sale reforzado de la extraordinaria mejora cuantitativa y cualitativa del almacenamiento de datos y su procesar. Aunque, como decíamos, tiene que ir acompañado de la protección de estos y también de un adecuado empleo en aras del compromiso sobre el manejo de conflictos de interés.

Finalmente, todos estos compromisos requieren de una concepción amplia de la responsabilidad profesional en el empleo de tecnologías que no pueden reemplazar su rol en la mejora y la protección de la salud de las personas.

Uno de los ámbitos, entre otros, en que se pone de manifiesto un ejercicio profesional muy apoyado por la tecnología digital, es el de los llamados hospitales líquidos. Estos nos llevan a una nueva concepción del hospital, hasta ahora ligada a un espacio físico en el que se alojaba mayormente el conocimiento especializado, aun habiéndose producido notables reformas en la Atención Primaria. En su desarrollo coinciden las tecnologías contactless para la monitorización y el seguimiento remoto, con el uso de algoritmos que permiten personalizar los cuidados y el fomento de la adopción de la medicina de precisión. Su razón de ser está muy apoyada en el paciente como centro.

El hospital líquido procura una atención ubicua, personalizada y eficiente.

La relación virtual médico-paciente parece aumentar la accesibilidad del paciente, su control y   la flexibilidad en su atención. Favorece su formación a través de la información fiable y contrastada generada por el hospital aumentando su capacidad de autonomía y su educación en salud. Ciertamente comporta que al compromiso de formación continuada del profesionalismo le identifiquemos también las competencias necesarias para el uso de las herramientas digitales.

El hospital líquido cuenta, entre las tecnologías empleadas, con mecanismos de protección de la confidencialidad mediante sistemas de ciberseguridad avanzada.

Podemos decir, de las experiencias existentes, que todas las herramientas digitales que se ponen al servicio de los profesionales y los pacientes en un hospital líquido favorecen la protección de los valores y compromisos del profesionalismo. Aportan bienestar al paciente, favorecen su autonomía y contribuyen a una más justa distribución de los recursos.

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