Sara García Espada, consejera de Salud y Atención a la Dependencia de la Junta de Extremadura
“El objetivo es mejorar la salud de los extremeños y las condiciones de los profesionales”
La consejera de Salud y Atención a la Dependencia de la Junta de Extremadura repasa las principales líneas de su nueva etapa al frente del departamento: el incremento presupuestario, la reducción de las listas de espera, la fidelización de profesionales, la renovación tecnológica del Servicio Extremeño de Salud y la mejora de la atención a la dependencia.
Repite al frente de la Consejería de Salud y Atención a la Dependencia. ¿Con qué objetivos afronta esta nueva etapa y qué balance hace del trabajo realizado hasta ahora?
El objetivo es el mismo y la ilusión es la misma con la que llegué. Por supuesto, agradezco a la presidenta que revalide su confianza en una persona como yo y en un cargo como el mío. El objetivo clave es mejorar la salud de los extremeños y mejorar las condiciones de los profesionales.
Como profesional del Servicio Extremeño de Salud, con mi plaza fija en el SES, lo conozco desde dentro y conocía los déficits que tenía y el trato que recibíamos los profesionales por parte de la Administración. Eso fue lo que me hizo aceptar el ofrecimiento de la presidenta.
Siempre digo que hay varios pilares en los que se sustenta mi toma de decisiones y la Consejería. Hablo de valentía para no hacer las cosas porque siempre se han hecho así, sino porque podemos hacerlas mejor, y de responsabilidad, porque cualquier decisión que tomamos tiene un impacto muy importante en la salud de todos los extremeños.
El primer pilar es el presupuesto. Ninguna medida ni ningún cambio puede llevarse a cabo si no existe una mejora presupuestaria. Cuando llegamos, el presupuesto que se manejaba en esta Consejería era de 2.037 millones de euros. En 2026 va a superar los 3.339 millones, lo que supone 1.302 millones de euros más para las mismas competencias y en torno al 37% del presupuesto de la comunidad autónoma.
También estoy agradecida con el equipo, porque esto no es cosa de una persona. La Consejería es un equipo inmenso que empieza por los profesionales, nunca por la consejera. Más de 20.000 trabajadores forman parte del Servicio Extremeño de Salud, además de los profesionales del Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia.
Ese mayor presupuesto nos ha permitido tener 1.167 profesionales más en el SES, más de 5.000 prestaciones de dependencia adicionales y más de 3.000 nuevos beneficiarios. También hemos incorporado tratamientos como el del glioblastoma, que comenzó a administrarse en Extremadura la misma semana en que fue aprobado, evitando que los pacientes tuvieran que salir de la región.
Cuando llegamos, el cribado de cáncer de mama en mujeres sin antecedentes comenzaba a los 50 años. Existía una indicación europea para iniciarlo a los 45, así que la presidenta decidió reducir progresivamente la edad. Empezamos con 50 años, pasamos a 49, después a 48 y en 2026 ya estamos citando a las mujeres de 47 años. Gracias a ello, más de 20 mujeres han sido diagnosticadas y tratadas de cáncer de mama en una fase incipiente.
Extremadura también era la comunidad autónoma con peor calendario vacunal de España. Mi primera decisión como consejera fue financiar la inmunización frente al virus respiratorio sincitial para todos los bebés extremeños, no solo para aquellos con factores de riesgo. Costaba un millón de euros que no estaba contemplado en el presupuesto heredado, pero conseguimos vacunar a todos. El impacto fue que las UCI dejaron de tener niños con bronquiolitis y también disminuyó la presión en las urgencias hospitalarias.
Además, hemos duplicado el importe destinado al calendario vacunal, de siete millones de euros en 2023 a catorce millones, y nos hemos situado como el tercer mejor calendario vacunal de España. Estamos muy orgullosos y satisfechos con el balance y mantenemos la ilusión por todo lo que queda por venir.
La mejora de los tiempos de respuesta del SES es uno de los grandes retos de esta etapa. ¿Qué medidas considera prioritarias para reducir las listas de espera y agilizar la atención a los pacientes?
Cuando llegamos no solo partíamos de ser la comunidad con peores listas de espera de España. En el primer corte que pudimos revisar aparecieron 25.346 pacientes que no estaban incluidos en los datos publicados. Comunicamos la situación al Ministerio para que verificara la información y, por primera vez, tuvo que rectificar la publicación anterior y reconocer que esos pacientes no habían sido sumados.
Nuestra decisión no fue rendirnos, sino asumir que el reto era mayor e incorporar a todos esos pacientes al sistema para empezar a darles respuesta. El objetivo fue poner al Servicio Extremeño de Salud a pleno rendimiento. La actividad ordinaria ha aumentado de forma exponencial y también la extraordinaria. Se opera por las tardes y los sábados, y se utilizan equipos diagnósticos fuera del horario habitual, porque una resonancia no puede funcionar únicamente de lunes a viernes, de ocho a tres.
En 2024 conseguimos un récord de actividad asistencial y en 2025 mejoramos nuestro propio récord histórico. Se realizaron más de dos millones de consultas externas y 98.304 intervenciones, 1.447 más que en 2024. Las huelgas han supuesto la suspensión de más de 311.000 actos médicos, con el perjuicio que eso conlleva para los pacientes.
A pesar de ello, el aumento de la actividad se ha traducido en un descenso del 23% de la lista de espera quirúrgica y en 43 días menos de espera en consultas externas. Siempre digo que “dato mata relato”, porque los números son pacientes y personas que esperan ser atendidas.
Cabe destacar que, en 2026, la región ha alcanzado el mejor tiempo de espera quirúrgica desde 2019, con 128 días y que hemos reducido un 20% el número de pacientes que llevaban más de un año esperando una operación con respecto al año anterior.
Procede del ámbito asistencial, con experiencia en Atención Primaria y formación en Enfermería. ¿Cómo influye esa trayectoria clínica en su forma de gestionar la sanidad extremeña?
Influye muchísimo. Tengo en el despacho mi polo amarillo para recordar de dónde vengo. Durante las convocatorias de huelga médica acudí a los centros hospitalarios y de atención primaria para comprobar cómo estaban los profesionales y cómo afectaba la situación a los pacientes.
Nos preocupa que no exista intención por parte del Ministerio de resolver el conflicto, porque afecta directamente a la salud de la ciudadanía.
La falta de profesionales sanitarios es uno de los principales desafíos del sistema, especialmente en zonas rurales. ¿Qué estrategias se están planteando para atraer y fidelizar a los profesionales del Servicio Extremeño de Salud?
Cuando llegamos se fidelizaba a unos 70 u 80 médicos mediante un proceso poco objetivo. Nosotros pusimos en marcha un plan de fidelización y retención del talento, dirigido tanto a los residentes como a los profesionales que terminan sus contratos.
Encontramos contratos de guardia, contratos de un día y contratos de lunes a viernes. Hemos cambiado esa dinámica y hemos conseguido fidelizar a más de 320 profesionales. Además, por primera vez este año también hemos incorporado a enfermeros especialistas.
Estamos incentivando las plazas de difícil cobertura con retribución económica y formación. Hemos conseguido cubrir plazas médicas que llevaban diez años vacantes, aunque sigue siendo un reto y aún quedan puestos sin cubrir. No soy triunfalista: hemos dado pasos gigantes, pero todavía no son suficientes.
Extremadura ha cubierto todas sus plazas de residentes por segundo año consecutivo. Una de las medidas ha sido abonar el 100% de las pagas extraordinarias a todos los residentes. Queremos que lleguen a Extremadura y que, cuando terminen, quieran quedarse. El año pasado, además, más de 29 residentes formados fuera del SES eligieron fidelizarse en nuestro servicio porque las condiciones eran mejores que en comunidades limítrofes.
También ofrecemos puntos por permanencia en la plaza, posibilidades de formación y ayudas de hasta 1.000 euros para realizar un máster durante el periodo de fidelización. Estamos creando una red interconectada para que trabajar en una zona rural no signifique quedar aislado. Por ejemplo, hemos puesto en marcha un programa piloto de insuficiencia renal crónica en Guijo de Santa Bárbara, conectado con la farmacia del municipio y con el apoyo de Fundesalud.
La modernización del SES es una de las prioridades de esta legislatura. ¿Qué papel tendrán la digitalización, la innovación tecnológica y la renovación de infraestructuras en esa transformación?
La salud digital es tan importante para nosotros que, en la nueva estructura de gobierno, hemos creado la Dirección General de Salud Digital. Queremos perfiles técnicos y personas que conozcan el sistema. Hemos apostado por profesionales preparados, con independencia de que sean médicos, enfermeros, economistas u otros perfiles, porque el ciudadano lo que quiere es que el sistema funcione.
La primera actuación impulsada por esta nueva Dirección General ha sido poner en marcha la Tarjeta Sanitaria Virtual en la región, que cuenta con la misma validez legal que la tarjeta física, que sigue estando plenamente operativa. De esta manera hemos mejorado la experiencia de los extremeños en sus gestiones sanitarias, facilitando un acceso más ágil y cómodo a los servicios de salud.
Por otro lado, cuando llegamos nos encontramos con hospitales y centros de salud que todavía utilizaban equipos de radiología con placas que había que revelar. Había aparatos de rayos con treinta años de antigüedad, por lo que hemos tenido que invertir en cientos de equipos para digitalizarlos. También hemos realizado un proyecto piloto de transcripción digital en consulta y estamos esperando sus resultados.
Había áreas de salud, como Coria y Navalmoral, que no disponían de resonancia magnética. Eso obligaba a trasladar a pacientes ingresados cientos de kilómetros o a externalizar las pruebas. Ahora todas las áreas cuentan con resonancia y estamos trabajando para instalarla también en hospitales que todavía no disponen de ella, aunque su área sí tenga el servicio.
La inversión tiene también un sentido económico. No se puede analizar únicamente cuánto cuesta instalar una resonancia sin tener en cuenta lo que se gasta cada año en externalizaciones y traslados. Lo mismo ocurre con las vacunas: hay que valorar los ingresos hospitalarios que evitan, la presión asistencial que reducen y, sobre todo, su impacto en la salud.
Extremadura invierte 2.246 euros al año por habitante en el ámbito sanitario. Esa inversión se traduce en mejores servicios, más profesionales, nuevas vacunas y la ampliación del cribado de cáncer de mama. No somos conformistas y vamos a seguir peleando para que Extremadura ocupe el lugar que le corresponde.
El nombramiento de una nueva gerente del SES abre una nueva etapa en el Servicio Extremeño de Salud. ¿Qué prioridades se han marcado para mejorar la organización y la respuesta asistencial?
La prioridad es contar con más profesionales para ofrecer más servicios y llegar antes a los extremeños. Nuestro objetivo es mejorar la calidad, ampliar los servicios y reducir los desplazamientos.
Uno de los últimos proyectos es la acreditación de la terapia CAR-T. Hemos conseguido que Cáceres esté acreditado para la primera fase y estamos trabajando para que la segunda fase también sea una realidad. Queremos evitar que los pacientes extremeños tengan que salir de la región.
La población está recuperando la confianza porque comprueba que lo que se anuncia se cumple. Vivimos un momento en el que la política está muy denostada y parece que todos estamos en el mismo saco, pero hay personas que venimos a complicarnos la vida porque creemos en este proyecto. Tengo mi plaza en propiedad, un trabajo que me gusta, dos niñas pequeñas y una familia, pero mantengo una disposición absoluta hacia este trabajo.
La presidenta tiene un proyecto muy potente para Extremadura y hemos conseguido que los profesionales y la población vean que esto va más allá de partidos y siglas: va de resultados que tienen un impacto directo en su salud.
Además de la sanidad, la Consejería también gestiona la atención a la dependencia y la discapacidad. ¿Qué balance hace en este ámbito?
La dependencia nos preocupa muchísimo. Extremadura está entre las comunidades con mayor envejecimiento de España, por lo que esta área tiene un peso fundamental.
El incremento presupuestario ha permitido cambiar la dinámica de las prestaciones y agilizar su tramitación. Hemos reducido en 79 días el tiempo de espera. La media nacional está en 314 días y nosotros estamos en 264, por debajo de esa media.
Además, se han concedido 5.842 prestaciones más y hay 3.230 nuevos usuarios que antes no estaban atendidos. De nuevo, el dato mata al relato. La dependencia es una parte fundamental de la Consejería y debe quedar reflejada junto con la sanidad.
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