El efecto “si yo te contara”

Last Updated: 14/09/2026By Tags:

Hace unos días, este verano, me encontré con una amiga de la familia paseando por las calles de Zahara de los Atunes, a la cual hacia bastante tiempo que no veía.

– “Hola ¿qué tal?, ¿cómo estás?” – Un saludo cordial, vamos de los de siempre.

Ella insistió: “¿Cómo te encuentras?”

Ante esa pregunta le respondí: “Bueno, tengo un ligero dolor en el hombro”, – señalándome también a la parte del antebrazo…

Sin más explicaciones comenzó:

– “Si yo te contara, a mí me comenzó un dolor en la mano izquierda que se fue extendiendo por …- Etc., y así durante más de diez minutos, no paró de contarme sus dolencias, preocupaciones, tratamientos y diagnósticos.

– “¡Vaya!” – Contesté en ese instante en que entendí que le faltaba el aire o la inspiración, pero retomó la fuerza de la explicación, con:

– “Pues te cuento, que tengo un amigo que comenzó con ese dolor de hombro como el tuyo y después de pruebas…- Ocho minutos de explicación, para terminar: “Pues lo tiene muy complicado el pobrecito”.

– “Vamos que va a palmar” – Contesté yo, a lo que, con un gesto con la cabeza y una mueca en la boca, me confirmó los malos presagios.

Pero ahí no terminó todo, también me contó que una vecina suya con la que va a body gym, ha tenido que dejarlo porque de un tirón, se le ha salido el hombro y le ha descubierto que tiene los huesos de cristal…, esta vez solo fueron seis

minutos para contarme las consecuencias de la pobre vecina.

Y sin más me dijo:

– “Bueno tengo que dejarte porque he quedado para ir a la playa y una vez que nos hemos puesto al día, espero que nos veamos pronto otra vez…Ciao, ciao.”

Con el alma encogida por las consecuencias que podía tener haber dormido mal y ese ligero dolor de hombro, me fui a casa pensando que medicación podía tomar o irme al hospital a hacerme análisis y una resonancia.

Ante esta situación y para no entrar en depresión, decidí consultar las consecuencias de una mala postura a la hora de dormir al chat GPT, que coincidió básicamente con lo que decían Copilot y Gemini, con lo cual me quedé más tranquilo y con un paracetamol tenía el tratamiento adecuado.

El efecto “si yo te contara” está presente a nuestro alrededor constantemente, no solo a través de las personas, sino también de las fuentes de información a las que tenemos acceso, no solamente productos de IA, sino también de medios de información que nos quieren hacer la vida menos sostenible.

Según información del Colegio de Médicos de Cantabria, el 70% de los españoles ha reconocido que usa la IA para hacer consultas sobre la salud, una cifra que asciende al 90% entre los más jóvenes entre 16 y 19 años de edad, es decir, utilizan el diagnóstico digital.

Pero el problema no está solamente en un mal diagnóstico, sino en la transmisión que se hace de ello y ahí aparece de nuevo… “Si yo te contara”.

Entre los jóvenes fundamentalmente a los que le parece una pérdida de tiempo ir a una consulta presencial, prefieren el autodiagnóstico referenciado por colegas o amigos y con el tratamiento incorporado.

A medida que aumentan los tramos de edad estas consultas se hacen antes de acudir al especialista adecuado y después para comprobar si lo que ha dicho es correcto o no de acuerdo con lo que dice la IA y si no está muy de acuerdo, rápidamente van a buscar a otro especialista, es decir, una segunda o tercera consulta.

Una enfermedad está bien diagnosticada cuando el tratamiento es el correcto y sus consecuencias también.

Posiblemente la unificación de los criterios médicos con las informaciones de la IA explicados de una manera sencilla y convincente podrían hacer que la credibilidad en materia de salud fuera el mejor diagnóstico que el efecto “si yo te contara” que aparece a nuestro alrededor cada día cuando hablamos de situaciones parecidas.

Desde luego ante este este efecto cabe varias reacciones:

Preguntar: “¿Y tú como lo sabes?”

“Por favor, no me cuentes más que me pongo nervioso”.

«No te creo».

Darle la razón en todo y así se sentirá más impresionante.

Pero lo más efectivo es simular una llamada de teléfono y pedirle disculpas porque es una llamada urgente y ya hablaremos otro día.

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