La creatina y su creciente protagonismo en la salud de la mujer a partir de los 40
Rosa Gálvez Ibáñez, responsable del área de innovación de Woments
La creatina es, probablemente, una de las moléculas más conocidas en el ámbito del rendimiento físico. Sin embargo, algunas de las investigaciones más interesantes que se están desarrollando actualmente en torno a ella tienen poco que ver con el deporte y más con la salud de las mujeres a partir de los 40 años.
Resulta llamativo que las mujeres presenten reservas naturales de creatina hasta un 80% inferiores a las de los hombres1. Dado el papel fundamental que desempeña esta molécula en la producción rápida de energía dentro de las células, especialmente en el tejido muscular1,2. Esta diferencia fisiológica ha impulsado nuevas investigaciones sobre su posible contribución a la salud femenina y su papel durante etapas de transición hormonal.
La perimenopausia y la menopausia son etapas de profundos cambios fisiológicos que afectan simultáneamente a la masa muscular, la fuerza, la salud ósea, el metabolismo energético y la función cerebral1. A medida que aumenta el conocimiento sobre estos procesos, también crece el interés por identificar herramientas que puedan ayudar a preservar el bienestar y la calidad de vida durante esta transición.
En este contexto, la creatina está despertando una atención creciente por parte de la comunidad científica. Se trata de una molécula implicada en la producción rápida de energía dentro de las células y especialmente relevante para el tejido muscular¹,². Este interés ha favorecido también el desarrollo de soluciones específicamente diseñadas para las necesidades de las mujeres, como Woments Vegan Protein+Creatine, que combina proteína vegetal y 3,4 gramos de creatina monohidrato Creavitalis® por dosis diaria.
La pérdida progresiva de masa muscular y fuerza es uno de los cambios más relevantes asociados al envejecimiento y puede acelerarse durante la transición menopáusica debido al descenso de estrógenos1. Diversos estudios y revisiones sistemáticas han observado que la suplementación con creatina, combinada con entrenamiento de fuerza, puede contribuir a preservar la masa muscular, mejorar la fuerza y favorecer la función física en mujeres postmenopáusicas2,3.
Estos resultados tienen implicaciones que van mucho más allá del ámbito deportivo. Mantener la fuerza muscular es clave para preservar la movilidad, la autonomía y la capacidad funcional a largo plazo, aspectos estrechamente relacionados con un envejecimiento saludable.
Junto a esta evidencia, están emergiendo nuevas líneas de análisis relacionadas con la función cognitiva. Algunos metaanálisis recientes sugieren que la creatina podría contribuir a apoyar funciones como la atención, la memoria y la velocidad de procesamiento de la información4. Estudios también han mostrado resultados alentadores sobre metabolismo energético cerebral y función cognitiva5.
La investigación sobre creatina está contribuyendo a ampliar la conversación sobre la salud de las mujeres. Su papel en ámbitos tan relevantes como la fuerza muscular, la función física y el metabolismo energético la sitúa como una herramienta de creciente interés dentro de un enfoque integral orientado a acompañar el bienestar femenino en las distintas etapas de la vida.
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