Hacia una sanidad centrada en la persona

Last Updated: 27/07/2026By Tags:

Garantizar una atención sanitaria integral, centrada en la persona y orientada a la prevención y la calidad de vida constituye uno de los principales retos del Sistema Nacional de Salud (SNS) ante el aumento de las enfermedades crónicas en España.

Así lo afirma la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el Sistema Nacional de Salud (SNS), a través de la cual se redefine el modelo asistencial hacia un enfoque proactivo, interdisciplinar y coordinado, con la mirada puesta en la sostenibilidad del sistema y la humanización de los cuidados.

Este documento establece una hoja de ruta hasta 2028, que sitúa la promoción de la salud, la prevención, la atención psicológica y la salud mental en el centro de las políticas públicas, integrando la perspectiva biopsicosocial, el enfoque de género y la equidad territorial.

Y es que, no se debe perder de vista que la cronicidad constituye uno de los principales desafíos de salud pública en España. Según los datos del Ministerio de Sanidad, el 54,3% de la población mayor de 15 años presenta, al menos, una enfermedad crónica, una proporción que se incrementa notablemente en personas mayores de 65 años, entre los que el 40% de los hombres y el 44% de las mujeres presentan dos o más patologías.

Esta elevada prevalencia, vinculada al envejecimiento de la población y a la multimorbilidad, repercute directamente en la calidad de vida de las personas y ejerce una creciente presión sobre el sistema sanitario.

Precisamente, a este respecto, se estima que las enfermedades crónicas son responsables de, aproximadamente, el 80% del gasto sanitario público, además de generar entre el 70% y el 75% de las consultas en Atención Primaria y cerca del 60% de las hospitalizaciones evitables, fundamentalmente, por un manejo inadecuado de patologías como la EPOC, la insuficiencia cardíaca o la diabetes.

Este escenario exige fortalecer los mecanismos de prevención y continuidad asistencial, así como garantizar la coordinación entre niveles y servicios. El documento señala también que la polimedicación representa uno de los factores asociados más relevantes a la cronicidad, afectando a más del 27% de las personas mayores de 65 años, y alcanzando el 45% en residencias y entornos sociosanitarios.

¿Cómo afrontar el reto?

La Estrategia se ha elaborado de manera participativa, con la colaboración de todas las Comunidades Autónomas, sociedades científicas, profesionales del SNS, asociaciones de pacientes y organizaciones profesionales. Este consenso refuerza la legitimidad de la Estrategia y su orientación práctica hacia las necesidades reales de la población, adaptándolo a los nuevos retos epidemiológicos, tecnológicos y sociales.

Apuesta por una atención sanitaria centrada en la persona, en la que los equipos multidisciplinares trabajen de forma coordinada para garantizar una respuesta integral y continua a las necesidades de las personas con enfermedades crónicas.

Y con este planteamiento es en donde se sitúan las siete líneas estratégicas para un nuevo modelo de atención:

  1. Continuidad asistencial como eje vertebrador del modelo de atención a la cronicidad, con el objetivo de garantizar una atención integrada y coordinada entre los distintos niveles asistenciales y los servicios sociales.
  2. Atención domiciliaria estructurada y homogénea en el conjunto del Sistema Nacional de Salud, para garantizar una respuesta equitativa a las necesidades de las personas con enfermedades crónicas, dependientes o en situación de vulnerabilidad.
  3. Atención integrada social y sanitaria, con el fin de garantizar una atención global a las personas con enfermedades crónicas, especialmente, a aquellas con necesidades complejas.
  4. Adecuación de la práctica asistencial en cronicidad, centrada en la adecuación de la práctica clínica para mejorar la calidad, la seguridad y la eficiencia de la atención a las personas con enfermedades crónicas.
  5. Atención al final de la vida desde una perspectiva integral y humanizada, que persigue garantizar la equidad en el acceso a los cuidados paliativos y asegurar que todas las personas reciban una atención adecuada a sus valores, preferencias y necesidades.
  6. Programa de estratificación de la población en el SNS como herramienta clave para identificar, clasificar y anticipar las necesidades de las personas según su nivel de riesgo y complejidad.
  7. Participación y empoderamiento de la ciudadanía en salud, con la finalidad de fortalecer el papel de las personas como agentes de su propio bienestar, fomentando la corresponsabilidad y la toma de decisiones compartida.

En resumen, se puede concluir afirmando que el reto que plantea la Estrategia es ambicioso, pero esencial: construir un sistema nacional de salud capaz de responder a la cronicidad con humanidad, eficacia y equidad, fortaleciendo la salud mental, la atención psicológica y la coordinación sociosanitaria como pilares del bienestar colectivo.

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