Cómo cuidar la espalda en viajes largos
Quirónsalud Vitoria recuerda la importancia de la prevención y la valoración médica ante molestias cervicales, lumbares o musculares tras un accidente de tráfico.
Los periodos de mayor movilidad, como la operación salida de verano, aumentan los desplazamientos por carretera y, con ello, el riesgo de sufrir incidentes de tráfico. Aunque muchos accidentes se saldan con heridos leves, no siempre las molestias aparecen de forma inmediata. El dolor cervical, las contracturas musculares o las molestias lumbares pueden manifestarse pasadas 24 o 48 horas.
“En fechas señaladas y en los grandes desplazamientos sí notamos un aumento del volumen de pacientes. Hay más accidentes en carretera, pero también en las propias ciudades, porque muchas personas se desplazan más, circulan por lugares que no conocen o realizan trayectos más largos de lo habitual”, explica Héctor González Martín, fisioterapeuta coordinador de la Unidad de Tráfico de Quirónsalud en el País Vasco.
Entre las lesiones más habituales tras un accidente de tráfico se encuentran el latigazo cervical, las contracturas musculares, el dolor lumbar y los esguinces de muñeca o de mano. Estos últimos pueden producirse, por ejemplo, cuando el conductor sujeta el volante y realiza un movimiento brusco durante un frenazo o un impacto.
“En los accidentes urbanos o a menor velocidad, muchas veces no se nota dolor en el momento. Sin embargo, a las 24 o 48 horas pueden aparecer molestias, sobre todo en el cuello, la espalda o las extremidades superiores”, señala González Martín. En carretera, donde la velocidad suele ser mayor, el impacto puede percibirse antes, aunque la recomendación sigue siendo acudir a urgencias si aparecen molestias o limitación de movilidad.
Siete recomendaciones para viajar mejor
Desde la Unidad de Tráfico del Hospital Quirónsalud Vitoria recuerdan que la prevención comienza antes de ponerse al volante. Estas son algunas pautas de fisioterapia para reducir el riesgo de lesiones y cuidar el cuerpo durante los desplazamientos largos:
Viajar descansado. El cansancio reduce la atención y aumenta el riesgo de accidente. No se trata solo de haber dormido bien la noche anterior, sino también de evitar conducir con sueño o fatiga acumulada.
Hacer paradas cada dos horas. Las pausas ayudan a mantener la atención y permiten movilizar el cuerpo. Caminar unos minutos y mover cuello, hombros, espalda y piernas favorece la circulación y reduce la rigidez muscular.
Ajustar el asiento, el respaldo y el reposacabezas. Una postura adecuada dentro del vehículo es clave para proteger la zona cervical y reducir el impacto en caso de frenazo o colisión.
Evitar conducir en tensión. Mantener los hombros elevados, agarrar el volante con demasiada fuerza o permanecer rígido durante mucho tiempo puede aumentar la sobrecarga muscular. Es recomendable revisar la postura durante el trayecto y relajar cuello, hombros y espalda siempre que sea posible.
Colocar correctamente el cinturón de seguridad. Debe quedar bien ajustado y sin holguras. Aunque puede provocar molestias tras un golpe, es un elemento fundamental para reducir lesiones de mayor gravedad.
No ignorar el dolor tras un golpe. Después de un accidente, aunque parezca leve, el dolor puede aparecer pasadas 24 o 48 horas. Por ello, es recomendable acudir a urgencias si surgen molestias cervicales, lumbares, musculares o en muñecas y brazos.
Evitar el reposo absoluto sin indicación profesional. Permanecer inmóvil demasiado tiempo puede favorecer la rigidez articular, la pérdida de fuerza y el aumento del dolor. “Muchas personas piensan que, si les duele, lo mejor es quedarse quietas. Pero un reposo excesivo puede debilitar la musculatura y empeorar la evolución”, advierte González Martín.
La fisioterapia permite abordar estas lesiones desde un enfoque combinado, con técnicas para reducir el dolor, ejercicio guiado, educación postural y trabajo específico para recuperar movilidad y fuerza. “El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino ayudar a que la persona recupere su actividad diaria y su calidad de vida previa al accidente”, concluye Héctor González Martín.
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