Grandes inversiones en tecnología que no entregan el valor prometido. ¿Te suena? No es un tema de herramientas es un tema de personas

Last Updated: 27/07/2026By Tags:

En 2025, las empresas globales invirtieron 684.000 millones de dólares en inteligencia artificial. Más del 80% no obtuvo el retorno esperado. El 42% abandonó al menos un proyecto de IA con un coste medio hundido de 7,2 millones de dólares por iniciativa.

Un estudio del MIT Project NANDA (2025) encontró que, a pesar de una inversión empresarial de aproximadamente 40.000 millones de dólares, el 95% de las organizaciones no han visto ningún impacto medible en sus beneficios. Una encuesta del NBER a casi 6.000 directivos globales reporta que el 89% no percibe efecto alguno en la productividad del trabajo.

Solo el 12% de los empleados en organizaciones que ya han implementado IA afirman que la herramienta ha transformado de verdad cómo trabajan. ¿El 12%? ¿Dónde está el problema? ¿En los datos, la integración técnica o la elección de la herramienta? Yo apunto en otra dirección y señalo a la cultura.

Las nuevas tecnologías, la IA son más fáciles de implementar y pensadas en el usuario que nunca. No tenemos un problema de tecnología. Tenemos un problema de liderazgo, de cultura y de narrativa interna.

¿Quién en vuestra organización está gestionando eso? ¿Quién está construyendo la narrativa que convierta el miedo en participación? ¿Quién está entrenando a los managers para liderar equipos que no entienden por qué tienen que cambiar? ¿Quién está actualizando la propuesta de valor al empleado para que quien mejor usa la IA quiera quedarse? ¿Quién está minimizando la incertidumbre que sienten los equipos a través de una comunicación coherente, transparente y honesta?

¿Quién en tu organización es responsable de que la gente quiera usar la IA? No el CIO. No el equipo de transformación digital.

La respuesta está en la cultura. En la narrativa interna que da sentido al cambio antes de lanzar la herramienta. En la marca empleadora que hace que la gente quiera quedarse y liderar la transformación, no sobrevivir a ella.

Llevamos años diciéndolo desde NEXIA: la cultura no vive en el PowerPoint de la dirección general. Vive en lo que el líder intermedio hace o deja de hacer cada lunes por la mañana. La transformación digital no es una excepción a esa regla. Es su demostración más cara. Gallup lo dice sin ambigüedad: en las organizaciones que invierten en IA, el motor más fuerte de adopción por parte del empleado —después de la integración técnica— es si su manager directo la defiende activamente. No el software. No el presupuesto. No la estrategia del CIO. El manager.

OpenAI lo admitió en su propio informe empresarial de 2025: Las principales restricciones para las organizaciones ya no son el rendimiento del modelo ni las herramientas, sino la preparación organizacional y la implementación.

En otras palabras, el verdadero reto al que se enfrentan las organizaciones no es tecnológico es humano.

El verdadero reto al que se enfrentan las organizaciones no es tecnológico es humano

Lo que hace falta no es más tecnología. He trabajado con organizaciones en medio de transformaciones profundas —M&A, cambios generacionales, hipercrecimiento— y el patrón se repite. No fallan por falta de recursos. Fallan porque nadie construyó la narrativa que explica el para qué y el por qué antes de lanzar el qué.

La gente no necesita más herramientas de IA. Necesita entender para qué sirven dentro de su trabajo concreto, saber que su manager las usa y las defiende, y tener la certeza de que la organización no los va a dejar atrás en el proceso.

Eso es cultura. Eso es marca empleadora. Y eso se construye intencionalmente o no se construye.

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