“La salud no es ideológica. Lo que sí tiene ideología es el modelo sanitario o lo que se invierte en salud

Last Updated: 01/07/2026By Tags:

La consejera de Salud del Principado de Asturias, Concepción Saavedra Rielo, repasa los principales avances y retos de la sanidad asturiana, desde la reorganización del mapa sanitario y el refuerzo de la atención primaria hasta la salud mental, la transformación digital y la nueva red oncológica integral. Saavedra defiende un modelo sanitario público, comunitario, cercano y adaptado al envejecimiento de la población asturiana.

Tras este tiempo al frente de la Consejería, ¿qué avances destacaría en la sanidad asturiana y qué retos siguen siendo prioritarios?

Ya hemos puesto en marcha la reorganización del mapa sanitario y la simplificación de las áreas de salud, lo que nos ha permitido ser más ágiles, tener menos burocracia y disponer de una mayor coordinación. Estamos incorporando servicios y prestaciones en los hospitales comarcales que no había hasta ahora. Por ejemplo, ahora en Jarrio, en el hospital comarcal del noroccidente de Asturias, especialidades como Digestivo, Endocrino y Neurofisiología ya tienen actividad.

En el Consejo de Gobierno acabamos de aprobar una Ley de Salud Mental y una Ley de Salud Pública. Todo ello, en conjunto, crea un marco normativo y organizativo de lo que queremos para la Asturias del futuro: un modelo comunitario donde haya una coordinación con todos los ámbitos de la vida que afectan a la salud, no solamente el sistema sanitario. También hablamos de una serie de derechos y deberes y de anticipación en caso de que haya una situación de emergencia. Todo eso engloba la posibilidad de una mejor sanidad de futuro.

Al mismo tiempo nos quedan retos.

En Asturias somos la comunidad más envejecida de España, con diferencia. Por ello, uno de nuestros retos sigue siendo adaptar nuestro sistema sanitario a un modelo sociosanitario, de autocuidados, de atención primaria, de proximidad y de cercanía.

Luego tenemos el gran reto de incorporar las nuevas tecnologías y las nuevas terapias, que están llegando a una velocidad asombrosa. Tenemos que ver cómo las enfocamos, cómo se abordan y cuáles son esas innovaciones tecnológicas que realmente dan valor a la organización. Hay que saber diferenciar e ir implantando todo aquello que nos ayude en el diagnóstico, que nos quite burocracia y que ayude al profesional.

Para ello, contamos con una ventaja. Las aplicaciones y herramientas que incorporamos al sistema sanitario, las evaluamos y las desarrollamos nosotros. Lo hacemos mediante la oficina de evaluación de tecnologías sanitarias y la comisión de uso racional del medicamento. Es necesario que tengamos unas estructuras que nos permitan valorar cómo vamos a implantar todo eso que está llegando y que va a llegar, y al mismo tiempo ver cómo lo afrontamos.

El tercer reto son los profesionales. Debemos ser atractivos y mantener el diálogo con las organizaciones sindicales, como hemos hecho, y alcanzar acuerdos. Hay un relevo generacional y eso nos va a obligar a cambiar el modelo de organización. La gente joven quiere conciliar, quiere una flexibilidad que el sistema tiene que darle. Eso tendremos que orientarlo de una forma gradual, porque ahora mismo estamos en un momento de escasez de profesionales, pero sí tendremos que hacer un cambio de modelo organizativo en el sistema sanitario.

Y, por supuesto, no renunciamos al reto de mejorar las listas de espera y el tiempo de demora.

Ahora estamos inmersos en una huelga nacional y eso nos obliga a ajustar, protocolizar y ver cómo reorganizamos todo el sistema para conseguir que el impacto sea el menor posible en la salud de los asturianos y asturianas.

¿Qué cambios busca introducir la reorganización del sistema sanitario asturiano y cómo puede mejorar la atención en el territorio?

Teníamos un modelo de mapa sanitario que databa de hace 40 años. En aquel momento no éramos los mismos, pero tampoco lo era lo que nos rodeaba, ni cómo vivíamos, ni nuestra edad. Tenemos una comunidad 40 años más envejecida, unas posibilidades de comunicaciones y sistemas de información que no teníamos entonces y un modelo de organización que creo que también tiene que ir cambiando. Todo eso nos ha hecho pensar que tenemos que reorganizar nuestro mapa sanitario.

Para el paciente, eso supone que somos menos burocráticos, más ágiles y que hay una mayor coordinación. Estamos acercando servicios y prestaciones a los hospitales comarcales porque están dentro de áreas más grandes, y eso ya es una realidad.

Para los profesionales, somos más atractivos porque estamos consiguiendo que médicos jóvenes que hasta ahora tenían menos interés en trabajar en hospitales comarcales ahora lo hagan al ser contratados en un área mayor y estén vinculados a un hospital grande tecnológico.

Hay que entender el punto de vista de los profesionales jóvenes para ser atractivos porque ellos no quieren perder el contacto con la última tecnología, con la última intervención o con la última terapia. Además, para nosotros es una pérdida absoluta de conocimiento que una persona joven esté en un hospital comarcal durante tres o cuatro años y pierda manos o conocimiento. Tardamos mucho en formarlos como para que luego ocurra eso. Y por eso creo que es importante que pertenezcan a servicios y áreas más grandes y esto nos está dando buenos resultados.

Por ejemplo, vamos a tener dermatólogo en un hospital comarcal del Suroccidente de Asturias como es el de Cangas de Narcea, que no teníamos hasta ahora. Antes había que ir a Oviedo y ahora ya hay un dermatólogo que puede estar entre Cangas y Oviedo.

Y en el resto, en lo que no es asistencial, todo lo que estamos haciendo en centralización también nos permite ser más eficientes y eficaces.

¿Qué papel desempeñan la Atención Primaria y la farmacia comunitaria en la mejora de la asistencia sanitaria en el ámbito rural?

Para nosotros es fundamental. La base del sistema sanitario público asturiano es la Atención Primaria y la farmacia comunitaria, porque son los que llegan y los que realmente permiten la equidad del sistema y la accesibilidad. Hay puntos en Asturias donde el único acceso sanitario es una farmacia comunitaria o un botiquín. Por lo tanto, tenemos que cuidarlos mucho.

A los profesionales, también debemos cuidarlos y eso significa dotarlos de recursos y también hacerlos atractivos. Estamos trabajando con el decreto de difícil cobertura, que estamos tramitando, y que va a permitir que profesionales que quieran estar en estas zonas tengan una serie de mejoras económicas y también no económicas, como que el tiempo trabajado ahí cuente de una manera diferente para una oposición, un concurso de traslados o cualquier tipo de baremación.

En Atención Primaria queremos reforzar el liderazgo, con la nueva figura del director de equipo de atención primaria, como un jefe de servicio en cada uno de los centros. Hemos creado la categoría y las plazas de enfermería comunitaria, y se están incorporando ahora en todos los centros de salud. Eso también es importante para cambiar el modelo comunitario.

Hemos potenciado los servicios de apoyo que teníamos en Primaria: fisioterapia, psicología, trabajo social y salud bucodental. En Asturias hemos ampliado de forma importante todos los gabinetes de salud bucodental, haciendo una renovación tecnológica importante. Hemos hecho una inversión de casi cinco millones de euros en equipamiento médico para la red de Atención Primaria, con retinógrafos, tensiómetros, ecógrafos y espirómetros, para que tengan una mayor capacidad resolutiva.

En Primaria, también estamos haciendo una transformación digital, con una inversión de seis millones de euros con fondos europeos, que tenemos que poner en marcha en 2026. Eso va a ser un cambio importante porque la idea es quitar burocracia y conseguir que casi todo pueda ser lo más automático posible para dar tiempo a los procesos.

Hablamos de programas de sistemas de información diferentes: Incapacidad Transitoria, cribados, receta, desburocratización de procesos habituales… También está NOAH, el agente virtual que tenemos en Asturias con inteligencia artificial, y los CARUAP, los centros de alta resolución de urgencias de atención primaria. Son pequeñas urgencias en Atención Primaria, donde tenemos más profesionales, zona de triaje, zona de observación y zona de tratamiento, de manera que primaria pueda resolver mucho más en la urgencia, en coordinación con el resto de los profesionales del hospital.

En Primaria estamos intentando ser atractivos no solo en cuanto a condiciones económicas o laborales, sino también en lo organizativo: que se pueda trabajar al máximo de sus competencias.

La Salud Mental también la han enfocado hacia la Atención Primaria.

En salud mental, en Primaria, disponemos cada vez más de psicólogos de Atención Primaria. Ahora mismo hay diez psicólogos en Atención Primaria que cubren diferentes centros. Y luego hay una relación directa entre Atención Primaria y Salud Mental: una relación que permite hablar telefónicamente ante cualquier situación que tengamos.

Pero el modelo que queremos en salud mental es un modelo comunitario. Estamos defendiendo, igual que en salud, que no todo es el sistema sanitario. El sistema sanitario es una parte de la salud, pero mucho más importante es la comunidad. Donde nacemos, cómo crecemos, cómo nos desarrollamos, qué comemos, qué nos rodea, el medio ambiente… eso es lo que realmente te da la salud, donde vives, más que el sistema sanitario.

¿Hay dinero realmente para la salud mental?

Sí. Tenemos un Plan de Salud Mental, aprobado hace unos años, en el que hay una distribución de un aumento importante de profesionales hasta 2030 y estamos creciendo. Cada año, en el presupuesto del Principado, hay un dinero para plazas de salud mental. Por ejemplo, este año, en el presupuesto, hay 21 nuevas plazas para salud mental para contratar psiquiatras, psicólogos, trabajo social y otros perfiles.

Aparte del Plan de Salud Mental, con ese aumento de profesionales y de infraestructuras, estamos centrados en dotar a Cangas del Narcea de un Centro de Salud Mental y, de hecho, ya tenemos el proyecto. También estamos con el nuevo Hospital de Día Infanto-Juvenil de Gijón; tenemos uno en Oviedo y vamos a hacer otro en Gijón. Además, vamos a disponer de un nuevo centro en Ciaño, en Langreo, que recogerá toda la salud mental de esa zona, pero con un modelo muy de puertas abiertas.

Ya tenemos experiencia en ello porque ya disponemos de algunas plantas de salud mental de puertas abiertas. Como saben, no es infrecuente que en una planta de salud mental haya una puerta metálica con una ventanilla… Aquí queremos otro modelo.

En Asturias hace décadas protagonizamos una gran revolución en salud mental, que fue terminar con las instituciones mentales cerradas y clausuradas, abrirlas y hacer un modelo comunitario para que la gente pudiera rehabilitarse cerca de su entorno.

Sin embargo, si vas a una planta de salud mental, aún hoy en día, muchas veces son totalmente diferentes al resto del hospital. En Langreo ya hemos puesto en marcha ese otro modelo con una planta abierta, donde pueden utilizar medios de redes y teléfonos móviles, y donde la familia puede estar acompañándolos. Y el objetivo es seguir trabajando para ir abriendo otras unidades.

Además, y esto es muy importante, hemos hecho un pacto por la salud mental. Más de cien entidades han firmado un pacto por la salud mental en torno a una serie de derechos de las personas. Firmaron ayuntamientos, cámaras de comercio, sindicatos, colegios profesionales, asociaciones de familiares y pacientes, y todos los grupos políticos. Es un decálogo de valores que se puede implantar en una empresa o en una organización. Es algo muy novedoso, porque habla de valores, y en salud estamos acostumbrados a hablar de profesionales, infraestructuras y dinero. Más allá de los recursos, la red de salud mental y el pacto por la salud mental quedan recogidos ahora en la Ley de Salud Mental que acabamos de aprobar en Consejo de Gobierno.

Esto es así porque la salud mental nos interesa a todos. Estamos viendo que hay un aumento de malestar social, una sensación de frustración en los adultos y, sobre todo, en los adolescentes. Me decían el otro día que es especialmente en niños de 12 a 14 años, cuando pasan al instituto. A veces es una etapa de sensación de soledad y desamparo, de entrada, en la adolescencia, donde también cuesta relacionarse y donde los miedos, o todo lo que significa el acoso, se siente mucho más.

Para ellos, hemos creado un proyecto que se llama CERCA. Es un grupo de enfermeras de salud mental y psicólogos comunitarios que van a empezar un proyecto con los colegios. Vamos a intentar hablar con todos los Institutos de Secundaria para ver qué necesidades tienen, qué preocupaciones tienen y qué formación necesitan. No desde el punto de vista asistencial, sino desde el punto de vista de dotar de herramientas a profesores y padres para manejar toda esta situación. También queremos utilizar las estructuras comunitarias de alrededor para que los chicos puedan tener actividades sociales, para crear actividades por parte del ayuntamiento o asociaciones donde haya monitores que puedan ser referencia para ellos.

¿Qué supone la red oncológica integral Astur-CCC para avanzar hacia una atención más homogénea y equitativa en cáncer?

Es un proyecto muy ambicioso. Nos presentamos a las unidades de atención integral del cáncer y en Asturias le llamamos AsturCCC, la Red Oncológica Integral del Principado de Asturias. La idea es homogeneizar absolutamente todos los procedimientos relacionados con el cáncer. Que vivas donde vivas y sea cual sea tu situación socioeconómica, el circuito de atención a tu cáncer sea igual en toda Asturias.

Eso significa que va a haber 17 comités multidisciplinares de tumores, que ya existen algunos, por ejemplo, el de mama en el HUCA. Esos 17 comités atienden 17 tipos de cáncer y van a recoger los casos, valorando cuál es la mejor opción terapéutica para esa persona, junto con un comité molecular regional que va a intentar que podamos llegar también a tratamientos y terapias personalizadas. Tiene que haber una coordinación de todo esto.

También establece unos tiempos máximos para el diagnóstico en Asturias y para el inicio del tratamiento. La idea es que en 2030 más del 80% de las personas que tienen un cáncer estén dentro de esos circuitos. Es un cambio del modelo de atención del cáncer en Asturias y es muy ambicioso porque supone un esfuerzo de coordinación muy importante.

Eso hace que sea todo mucho más homogéneo y equitativo. Todo el mundo tiene la misma opción. Creo que el cáncer tiene que ser tratado por quienes más saben y más experiencia tienen. Tus oportunidades de supervivencia son diferentes en relación con el tiempo; por lo tanto, es importante que el diagnóstico sea lo más precoz posible y que exista un circuito preferente. Además, después tienen que decidir cuál es el mejor tratamiento y que tengas todos los tratamientos posibles, porque los puedes tener en Asturias.

Ahora estamos con la Unidad de Investigación Clínica, que también estará en junio de 2026. La idea es empezar con ensayos en fases muy tempranas, porque con la velocidad que tiene la incorporación terapéutica no podemos perdernos un tratamiento experimental para cualquier persona que tenga un cáncer. La ventaja de todas estas incorporaciones nuevas es que estamos salvando vidas que hace un tiempo no se salvaban. Las oportunidades son mucho más altas.

Para operar un cáncer de páncreas, un cáncer de esófago o un cáncer de hígado tienes que tener a los mejores y a los que más experiencia tienen. Hay que juntar todos los casos porque somos un millón de habitantes y eso nos da acceso a un mayor volumen de actividad y a más calidad. Por eso la opción que planteamos en AsturCCC es mucho mejor.

¿Qué papel debe tener el sistema sanitario público en este momento de cambio?

Ahora mismo estamos en un momento de cambio de organización, de gobernanza, de modelo y de relevo generacional. Es ahora cuando tenemos que marcar el futuro del sistema sanitario.

Desde el punto de vista de la gestión, la salud no es ideológica. Lo que sí tiene ideología es el modelo sanitario o lo que se invierte en Salud. No soy una talibán de la sanidad privada; siempre lo digo: es una empresa privada. Yo lo que tengo que defender es el sistema sanitario público. Porque si hablas de atención primaria, comunitaria, prevención y promoción de la salud, trasplantes, procesos oncológicos graves o cirugías complejas, hablas del sistema sanitario público.

La privada puede existir, pero debemos potenciar y defender siempre la Sanidad Pública porque es realmente la que está en la base a todos. En una situación muy grave, la gente va de la privada a la pública.

Además, somos los que tenemos la última tecnología porque cuando se habla de beneficios ya no puedes optar a determinadas tecnologías o determinados equipamientos, porque todo tiene un precio y hay equipos a los que es muy difícil sacar rentabilidad en términos económicos. Tenemos que tenerlo muy claro. Tienes que tener una base y esa base tiene que ser un sistema nacional de salud, equitativo para todo el territorio. A partir de ahí habrá lo que tenga que haber, como en cualquier otro sitio. En un momento como el actual, con listas de espera, habrá que concertar y trabajar con todo el mundo, porque todo lo que podamos hacer para mejorar nuestra actividad, y sacar personas de las listas de espera es bueno.

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