La salud mental en el personal sanitario
El pasado día 10 de septiembre se celebró el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Yo andaba en uno de mis trayectos, aprovechando para hacer check list de cosas que hacer y una de ellas era este artículo.
Llevamos muchos años en nuestra profesión, viendo cómo muchos compañeros preparan su último adiós, en algunos casos con nota a sus familiares y otros, con un triste suspiro en la consulta donde tantos adiós han dicho a sus pacientes.
Llevo algunos meses hablándoles de One Health, de diferentes problemas enfocados desde la que opino es la mejor profesión del mundo, como sé (y espero) que muchos de ustedes opinen de la suya.
Hace ya varios años, he tenido la suerte de, en mis derroteros profesionales y personales, verme rodeada de médicos y enfermeras, profesionales que, desde el mundo de la veterinaria, vemos en ese inalcanzable reconocimiento social al que nos gustaría llegar. A día de hoy, sabiendo y habiendo estado cerca de sus vivencias, entiendo el hastío y el cansancio que muchas veces lleva a una desafección por lo que haces cada día.
Médicos como Rosa Montaña extenuada en su puesto de médico de urgencias o Susana Manso maltratada por un sistema insostenible con su podcast “Sanitarios Anónimos”, me han hecho plantearme muchas veces la forma en la que vivimos nuestras profesiones, enfocadas a la salud de todo lo que nos rodea, pero sin poder (…o querer) mirar a ese espejo que nos muestra un rostro cada vez más agotado.
En la imagen podemos ver el sentir general de los que nos dedicamos a sanidad desde las trincheras, mi gran compañera María Pifarré, especialista en duelo animal e ilustradora de emociones lo plasmó como nadie había sabido mostrarlo, nos encontramos en una jaula de oro y lo peor no es comenzar a ver la jaula, les invito a buscar la llave y les hago spoiler, la tenemos en nuestro poder y no nos atrevemos a usarla.
Mi compañera María estuvo ahí, como ya ella ha contado, con todo preparado y un vacío enorme en el corazón. Agradezco, cada vez que me acuerdo, que su fuerza interior la hiciera buscar ayuda antes de ese último momento.
‘Entiendo el hastío y el cansancio que muchas veces lleva a una desafección por lo que haces cada día’
Hoy como otras veces voy a hablar de One Health, como siempre queriendo dar otro punto de vista, pero no desde artículos científicos de los que llenan nuestros correos y revistas, de esos que devoramos a todas horas para poder estar a la última, poder ser mejores, poder atender mejor a nuestros pacientes, cumplir la legislación, los protocolos y un largo etcétera que hace que, en un momento determinado, dejemos de ver a ese paciente o a ese tutor que se coloca frente a nosotros, que nos busca preguntando si podemos solucionar su problema o el de su peludo.
Nos estamos quedando sin personal sanitario, no porque no estén, sino porque nos estamos descuidando, no hay médicos, enfermeras, no hay veterinarios de campo, de clínica, auxiliares…el sistema no funciona. Es necesario que todos los implicados comencemos a mirar a ese espejo que nos devuelve una mirada cansada, triste, vacía y que volvamos a recuperar la chispa que nos hacía enfrentarnos a un caso complicado, a un reto científico, a una jornada más, volver a ese momento donde el trabajo bien hecho nos llenaba el pecho y no nos vaciaba el alma.
En qué punto de nuestras vidas decidimos quitarnos la capacidad de ser fuera de nuestro puesto de trabajo. Necesitamos cambiar cosas, cambiar procesos, cambiar sistemas, pero sobre todo hay una necesidad muy profunda y es cambiarnos a nosotros mismos, comenzar a vernos como a esos pacientes a los que les dedicamos la vida y el sueño, porque sin nosotros, no nos engañemos, habrá otros que les curen, el que no seguirá estando es el paciente del espejo.
Antes de escribir el artículo, he repasado toda la literatura científica sobre suicidios, burnout y bajas por depresión en España, Europa y Estados Unidos, es mucha y muy variada, abruman los números, las estadísticas. Son increíbles las similitudes entre países y continentes, entre sistemas totalmente opuestos en algunos casos. Todos tienden a agrupar los problemas en horas/persona, frustración/agotamiento y contacto con la muerte en el caso de los veterinarios, pero gracias a la legalización de la eutanasia, cada vez serán más los sanitarios humanos que vivirán el proceso del no sufrimiento para el paciente.
Hoy, en estas líneas, te invito a coger el espejo, quítate la bata, el pijama, el uniforme de trabajo, mírate al espejo y hazte tres preguntas:
¿Sigo disfrutando de lo que hago?
¿Cuándo fue la última vez que tuve ganas de incorporarme a mi turno?
¿Qué puedo hacer para mejorar mi situación actual?
Y, por último, ¿vas a seguir guardando como “oro en paño” la llave de tu jaula? ¿Qué pasaría si la abres y estiras un poco las piernas?
¿Quieres ver lo que New Medical Economics te ofrece?


