La gestión sanitaria ha experimentado una evolución significativa a lo largo del tiempo, pasando de modelos asistenciales tradicionales basados en los famosos expedientes clínicos físicos, con una cantidad de papel exorbitante y almacenes llenos de archivos, a la incorporación progresiva de tecnologías digitales que optimizan la atención y administración hospitalaria.
Desde la implementación de registros electrónicos de salud en la década de 1960, hasta el auge de la telemedicina y la automatización hospitalaria en estos tiempos, sin duda alguna se puede decir que la tecnología ha sido un pilar fundamental y trascendental en la transformación del sector salud.
En la actualidad se acuña el término de smart hospital (hospital inteligente) a los centros de prestación de servicios de salud que integran las tecnologías avanzadas como, el Internet de las Cosas (IoT siglas en inglés de Internet of Things) e Inteligencia Artificial (IA) en los equipamientos y sistemas de información que utilizan dentro de sus procesos; también cuentan con la capacidad de recolectar y analizar datos en tiempo real que permita una toma de decisiones más acertadas y eficientes; al igual que tener automatización en sus procesos para mejorar la eficiencia operativa y la calidad asistencial. A pesar de que existen muchos esfuerzos y un alto porcentaje de hospitales cuentan con algunos elementos de los mencionados, catalogar un hospital con esta etiqueta conlleva tener algunos retos logrados o vislumbrados para poder enfrentarlos de manera asertiva.
En este artículo se resaltan tres aspectos que resultan de suma importancia sacar a relucir, debido a que enfoca los principales desafíos y oportunidades que necesitaría un hospital enfrentar para hacer una debida transición de lo tradicional o un smart hospital.
El primero de ellos es la inversión en tecnología. Aquí no solo se debe contabilizar el costo de los equipamientos o sistemas de información que día con día encontramos en el mercado. También se hace alusión a los demás recursos que conlleva poner en marcha toda esta rueda tecnológica.
La digitalización hospitalaria requiere una inversión significativa en tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT), el análisis de datos y la inteligencia artificial (IA), como bien se indicó previamente. Según un informe de Deloitte (2023), el 60% de los hospitales en países desarrollados ya han implementado de alguna forma el IoT para mejorar la gestión de activos, la monitorización de pacientes en tiempo real y otras atenciones asistenciales presenciales o domiciliarias asistidas por ese tipo de equipos y sistemas.
En este sentido, el uso del análisis de datos recolectados y la aplicación de la IA para dichos análisis permite una toma de decisiones más predictivas e informadas. Un estudio publicado en The Lancet Digital Health (2023) destaca que estos sistemas han mejorado la precisión de la detección temprana en un 30% en comparación con los métodos convencionales de enfermedades neurológicas, lo que permite iniciar intervenciones más temprano y mejorar la gestión de la enfermedad.
Sin embargo, asimismo Deloitte (2018) años atrás, en una de sus encuestas indicaba que el 71% de los encuestados considera que los hospitales y los médicos no están preparados para utilizar los datos generados por los dispositivos conectados y el 67% cree que se necesitarán otros cinco años para el marco regulatorio de la FDA para dispositivos digitales y software médico alcance lo que es posible hoy.
Ante estos datos es evidente que la inversión realizada, permitiría un retorno económico visto en tiempos y eficiencias sin precedentes. Pero aquí cabe algunas preguntas, ¿tenemos esas competencias para realizar esas mediciones de indicadores que permitan visualizar esos retornos?, ¿la planificación estratégica de los hospitales se está enfocando en esas proyecciones?, ¿qué tan complicado o accesible se podría estar para tener esas informaciones analizadas? Tras el transcurso de estos años, ¿ya se está preparado?
En términos de costo-beneficio, la inversión inicial podría resultar alta y hasta inasequible para alguno que otro centro, pero los ahorros operativos a mediano y largo plazo pueden justificar la transición si la misma se encuentra planificada y con indicadores evaluando el retorno de dicha inversión. En este sentido, se debe ser partidario de estudiar cuáles son las inversiones tecnológicas que aportan un valor real a la institución y el tiempo en que se encuentra la misma, para que puedan resultar inversiones inteligentes al momento del retorno de estas, pero sobre todo que se pueda ser capaces de medir correctamente.
Otra de las alternativas que se puede acudir son las alianzas estratégicas que permitan la implementación de tecnologías bajo un modelo de riesgo compartido o bajo modalidades de negociación alternativas a las convencionales. Las alianzas pueden ofrecer una vía prometedora para acceder a nuevas capacidades, aumentar la velocidad de comercialización y lograr capital, escala y eficiencias operativas (Mckinsey, 2022).
‘La transformación digital no solo implica la adopción de nuevas tecnologías, sino también una reconfiguración profunda de todos los agentes que intervienen dentro de este proceso’
El segundo de los elementos que se debe tomar en cuenta al momento de esa transición es el proceso de implementación y la gestión del cambio. Puede ser que existan muchos escritos sobre la gestión del cambio y la resiliencia dentro de una institución, sin embargo, se sigue fallando en lo mismo. El proceso de transformación digital no solo implica la adopción de nuevas tecnologías, sino también una reconfiguración profunda de todos los agentes que intervienen dentro de este proceso, desde una debida gestión de comunicación interna entre los colaboradores, y una estrategia de comunicación externa hacia nuestros pacientes y familiares. En un estudio de McKinsey (2021), el 70% de las iniciativas de transformación digital en hospitales fracasaron debido a una mala gestión del cambio y falta de aceptación por parte del personal médico y administrativo.
La puesta en marcha o catalogar un smart hospital no se reduce a la instalación del equipamiento, se debe de tener en cuenta el equipo de colaboradores que tiene esa institución y del involucramiento que ha tenido respecto a esos cambios. La gestión del cambio será positiva, en tanto en cuanto, el proyecto de la implementación haya sido participativo y no vista solo desde los ojos de los directivos.
Se debe considerar estrategias de comunicación interna que faciliten la adopción de las nuevas herramientas, de asumirlo como parte del proceso. De igual forma, conlleva la formación continua del equipo y establecer escenarios de retroalimentación para que se realice una carretera de doble vía entre los directivos y los colaboradores.
Por otro lado, no se puede olvidar al público que va dirigido esta tecnología y los cambios que se hace en el proceso. Para eso resulta indispensable una estrategia de comunicación externa con los pacientes y sus familiares que se centre en la transparencia y la educación sobre el uso de nuevas tecnologías, como la telemedicina o los portales digitales para la gestión de citas, resultados clínicos, entre otros.
Y, por último, pero no menos importante, uno de los mayores retos en la transición a un smart hospital es la escasez de los profesionales con habilidades duales, es decir, expertos en salud con conocimientos en tecnología y análisis de datos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, para 2030, habrá un déficit global de 18 millones de trabajadores de la salud con competencias digitales avanzadas.
No es secreto para nadie que el sector salud demanda profesionales con perfiles más completos, actualizados y versátiles capaces de equilibrar la experiencia tradicional con las demandas sociales, económicas y tecnológicas que desafía el mercado, de esta forma, el talento humano estaría ofreciendo soluciones tangibles, efectivas y resolutiva para las instituciones que colaboran, marcando la diferencia y aportando valor.
La competencia por talento especializado ha generado una “guerra de talentos”, especialmente en áreas como la ingeniería biomédica, la informática médica y la gestión de datos en salud. Adquirir estos perfiles requiere estrategias innovadoras que implique la atracción, retención y el desarrollo profesional de ese talento. La globalización ha permitido que los nichos profesionales no se limiten de un hospital a otro dentro de la misma ciudad, sino atracciones entre un país y otro, teniendo este aspecto una guerra campal de cómo atraer talento competente, sin importar nacionalidad, idioma o aspectos culturales.
Existen hospitales de talla mundial como es el Cleveland Clinic, que ha enfrentado este reto como personal, y ha implementado un programa de capacitación en IA y análisis de datos para su personal clínico, con miras de que puedan lograr que su personal médico adquiera habilidades en análisis de datos aplicados a la salud que permita estar a la altura de un smart hospital. En contraste, hospitales que no han invertido en la formación de su personal han enfrentado dificultades para mantener su competitividad en un mercado de salud cada vez más agresivo en cuanto a las innovaciones, tecnología, eficiencia y calidad de la atención asistencial.
La transición de un hospital tradicional a un smart hospital es un desafío que requiere una visión estratégica e inversiones inteligentes en tecnología, gestión del cambio y formación de talento. Los casos de éxito demuestran que, aunque la inversión inicial pueda ser alta, los beneficios en eficiencia, reducción de costos y mejora en la calidad de atención son sustanciales. Sin embargo, aquellos hospitales que no logren adaptarse a esta transformación corren el riesgo de quedarse rezagados en un sector en constante evolución.
Para que la digitalización hospitalaria sea efectiva, es crucial que los gestores sanitarios adopten un enfoque integral que incluya no solo la adquisición de tecnología, sino también estrategias sólidas de comunicación interna y externa, así como la formación continua del talento humano. Solo así se podrá garantizar una transición exitosa hacia el hospital del futuro.
Bibliografía
Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid. (2020). Libro Blanco del Smart Hospital. https://www.antares-consulting.com/libro-blanco-del-smart-hospital/
The Lancet Digital Health. (2024). AI-enhanced early detection of Alzheimer’s disease using multimodal imaging and genetic data. The Lancet Digital Health. https://www.unia.es/vida-universitaria/blog/inteligencia-artificial-en-la-medicina-el-futuro-de-la-salud?utm_source=chatgpt.com
Bryant, M. (2018). El mercado de Internet de las cosas médicas alcanzará los 158.000 millones de dólares en 2022 según informe. Healthcare Dive. https://www.healthcaredive.com/news/internet-of-medical-things-market-to-hit-158b-by-2022-report-predicts/530095/?utm_source=chatgpt.com
McKinsey. (2022). Superar el coste de la transformación de la atención sanitaria mediante asociaciones. https://www.mckinsey.com/industries/healthcare/our-insights/overcoming-the-cost-of-healthcare-transformation-through-partnerships
Deloitte. (2023). Los hospitales del futuro sin paredes. https://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/cl/Documents/life-sciences-health-care/cl-Hospital-sin-paredes.pdf?utm_source=chatgpt.com
Deloitte. (2022). Perspectivas globales del sector de cuidado de la salud 2022. https://www2.deloitte.com/mx/es/pages/life-sciences-and-healthcare/articles/perspectivas-del-sector-cuidado-de-la-salud-2022.html