El Reglamento del Espacio Europeo de Datos de Salud es una gran oportunidad para la transformación del Sistema Nacional de Salud
El pasado año se aprobó el Reglamento Europeo de Datos de Salud, cuyo objetivo es asegurar a las personas el control de sus datos de salud y garantizar un uso seguro, interoperable y regulado de los datos en toda la Unión Europea. La directiva establece un marco común para los usos primario y secundario de los datos de salud, de forma segura. Se considera uso primario, como es lógico, la prevención, el diagnóstico y el tratamiento.
El Espacio de Datos debe mejorar la seguridad del paciente, la continuidad y calidad de la atención, la eficiencia en la asistencia sanitaria, la movilidad pacientes y profesionales, y el mercado de la Unión Europea (UE) de sistemas de historia clínica electrónica. En cuanto al uso secundario de los datos, se dispone que los datos obtenidos para su uso primario se emplearán para la creación de algoritmos, que permitan mejorar las oportunidades de investigación e innovación en salud, su utilización por las industrias farmacéutica y biotecnológica de la UE, y la mejora de las políticas sanitarias.
De esta manera mejorará la competitividad de la industria europea que se incorporará a la llamada economía del dato. La directiva, por lo tanto, aúna los beneficios para cada paciente con los que se dirigen a toda la población. Se dirige a la mejora de la calidad de la asistencia y también de la innovación y la investigación, en lo que podría considerarse un círculo virtuoso de GESTIÓN mejora continua. Con respecto al uso secundario de los datos, el considerando 52 del reglamento modifica la normativa actual de protección de datos en el sentido de que ya no será necesario el consentimiento, siempre que sea para usos legítimos y reservando algunos usos al sector público.
No obstante, la redacción de esta sección es tan sumamente farragosa El Reglamento del Espacio Europeo de Datos de Salud es una gran oportunidad para la transformación del Sistema Nacional de Salud que conviene una lectura reposada y con buena asesoría jurídica. El Reglamento establece los derechos y obligaciones de las personas, los proveedores de servicios de salud y los organismos o entidades que accedan a la información para su utilización secundaria.
Es importante que los fabricantes de sistemas de historia clínica deberán cumplir con las disposiciones en materia de interoperabilidad y trazabilidad. Parece, por lo tanto, que nos encontramos ante una norma, fruto de años de trabajo y proyectos europeos, que recoge los deseos expresados por los técnicos de un sistema de información de salud interoperable, con datos armonizados, que respete los derechos de las personas, que sea una palanca para la mejora de la asistencia y que permita el uso secundario para la innovación y la investigación. Todo ello a escala europea, de forma que se pueda consolidar el conocimiento de diferentes estados miembros, porque se permite el acceso transfronterizo a los datos. Sin duda es un gran avance cuyos frutos se podrán comprobar durante los próximos años.
A pesar de que se trata de una gran noticia, conviene recordar que estar enterado de algo no es lo mismo que hacer algo. Dicho de otra manera, disponer de información de gran calidad no es lo mismo que analizar esa información y emplearla como instrumento de gestión para mejorar el sistema de salud. En nuestro sistema de salud ya se dispone de información de gran calidad que no se emplea como instrumento de gestión. Seguimos sin incorporar la cultura de costes y sin evaluar de forma sistemática los resultados de la actividad clínica y su repercusión en la mejora del estado de salud de la población. Es decir, no se evalúa el desempeño de los profesionales ni se incentivan los buenos resultados. El Sistema Nacional de Salud se enfrenta a desafíos de gran importancia. Sobre algunos de ellos, como son el crecimiento y el envejecimiento de la población, solo puede intentar gestionar sus repercusiones. Otros desafíos, como la desmotivación de sus profesionales, evidente para cualquiera que lea la prensa, el descenso de la productividad (actividad en relación con recursos empleados) y la maraña burocrática en la que tiene lugar su gestión diaria, son competencia directa de los servicios de salud, que deberían actuar de manera coordinada entre ellos y con el liderazgo ministerial.
Toda la información del Espacio de Datos también debería emplearse en esta tarea y ello exige una estrategia que se dirija a asegurar la sostenibilidad del sistema de salud. No parece que los servicios de salud estén haciendo el esfuerzo necesario para mejorar sus resultados ni parece que hayan elaborado una estrategia, que resulta inexcusable, para la mejora de la eficiencia y de la calidad. Nos arriesgamos a perder una gran ocasión para la transformación del sistema de salud.
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