Dra. María Cordón Muro, fundadora y presidenta del Hospital Memorial Publio Cordón
“Este hospital ha apostado por la calidad, no por el volumen”
El Hospital Memorial Publio Cordón nace con una apuesta por un modelo de medicina privada basado en la calidad, la atención personalizada y la tecnología avanzada. El centro cuenta con 74 camas, 11 quirófanos, radioterapia y medicina nuclear, y busca mantener una escala que permita dedicar más tiempo al paciente. Al frente del proyecto está la Dra. María Cordón Muro, fundadora y presidenta, quien ha trasladado al hospital sus más de 30 años de experiencia en el sector sanitario y una concepción de la medicina centrada en las personas y en los profesionales.
Tiene una larga trayectoria en el sector sanitario. ¿Qué le llevó a dar el paso de crear su propio hospital?
Siempre he sentido los hospitales como algo propio. Durante mi trayectoria en Quirón los viví como hospitales de la familia y siempre tuve la sensación de que debía defenderlos y comprometerme con ellos al cien por cien. El Memorial supone un paso más en ese compromiso y es, en cierto modo, la conclusión de 30 años de experiencia sobre cómo me gustaría que fuera un hospital.
Me lo pensé mucho antes de emprender el proyecto. Tenía el terreno y todo perfectamente definido, pero me preguntaba si realmente quería asumir el esfuerzo que suponía. Al final pensé: “¿De qué me voy a arrepentir más, de hacerlo o de no hacerlo?”. Y ganó la segunda opción. Tenía el conocimiento, un equipo extraordinario y capacidad para hacerlo. Además, creía que el mercado necesitaba un proyecto de estas características.
La medicina privada atiende a muchas personas que no necesariamente tienen grandes recursos económios, sino que buscan inmediatez, compromiso profesional, dedicación y tiempo. En este hospital queremos ofrecer precisamente ese espacio: consultas en las que se pueda dedicar al paciente el tiempo necesario, profundizar en su situación, hacer un seguimiento después de que vuelva a casa e integrar toda la información para tratar a la persona en su conjunto.
Es otra manera de entender la medicina, basada también en la prevención y en la anticipación. La salud empieza a entenderse como una inversión a largo plazo y no únicamente como un gasto.
El hospital lleva el nombre de su padre. ¿Qué significa para usted que este proyecto lleve su nombre y cómo se conecta con su legado?
Este hospital es, claramente, un homenaje a su legado. Desde la entrada está presente su figura y también su carácter, su visión y su generosidad. Era un emprendedor, visionario, innovador y muy creativo.
Le apasionaba la medicina hasta el punto de que, siendo economista y abogado, comenzó Medicina a los 42 años porque quería comprender las necesidades de los médicos y desarrollar programas de valor para sus asegurados. Esa búsqueda de la mejora y de ofrecer lo mejor está también presente en este proyecto: tecnología avanzada, apoyo al médico y un humanismo clínico que haga que el paciente se encuentre acompañado cuando atraviesa un problema de salud.
Quería, además, que su nombre quedara asociado a algo positivo. Su final fue muy trágico y me dolía pensar que una persona tan brillante pudiera ser recordada únicamente por esa circunstancia. Pensé que un hospital que probablemente me sobreviva y continúe en el futuro podía convertirse en una forma de mantener vivo su legado: un lugar asociado a la salud, a la luz y a la ayuda a los demás.
¿Por qué nace el Hospital Memorial Publio Cordón y qué necesidad quiere cubrir en la sanidad privada?
Creo que hacía falta un proyecto en el que el médico tuviera tiempo para atender a sus pacientes y no existieran limitaciones en inversión tecnológica, dedicación o comodidad. Quería crear un lugar en el que a mí misma me gustaría ser ingresada cuando sea necesario.
Hemos intentado cubrir todas las necesidades del paciente. Como recibimos personas de otras provincias y del extranjero, contamos también con acuerdos con hoteles y con vehículos propios para facilitar los desplazamientos, ya sea desde una estación, hasta el hotel, el domicilio o cualquier otro lugar que necesiten. Queremos que todo resulte lo más cómodo posible, tanto para el paciente como para el médico.
Si somos capaces de ofrecer unos quirófanos extraordinarios y tecnología avanzada, también debemos ser capaces de resolver los aspectos más sencillos de la experiencia. El hospital cuenta con todas las especialidades, pero mantiene un tamaño adecuado para no perder la personalización en el trato.
¿Qué lo diferencia de otros centros privados?
La atención al detalle en todos los ámbitos: médico, científico, técnico y humano. Desde aspectos aparentemente pequeños, como la temperatura, el ambiente o la música, hasta la manera en que se recibe al paciente o se responde cuando necesita algo.
Queremos estar pendientes de las necesidades de cada persona sin resultar invasivos. Para ello hace falta un equipo muy profesionalizado y, sobre todo, tiempo para atender. Aquí tenemos ese tiempo y podemos dedicarlo a cuidar los detalles.
Hablan de poner al paciente en el centro y de recuperar el humanismo clínico. ¿Cómo se traduce esto en la práctica?
Es tan sencillo como tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti. He tenido amigos y conocidos que, después de escucharme hablar durante años sobre el proyecto, han acudido al hospital por algún problema de salud y me han dicho que hasta que no lo habían vivido no habían entendido realmente a qué me refería.
Poner al paciente en el centro tiene que ser la base de cualquier proyecto sanitario. En general, la sanidad ha apostado por el volumen y no tanto por la calidad. Este hospital ha apostado por la calidad, no por el volumen. Esa es la gran diferencia.
Tenemos 74 camas, 11 quirófanos, radioterapia, medicina nuclear y toda la tecnología concentrada en un mismo espacio. Pero no buscamos trabajar desde el volumen, sino desde la calidad, y eso cambia completamente la manera de hacer las cosas.
El hospital apuesta por tecnología avanzada e innovación. ¿Cómo lograr que la tecnología esté al servicio del paciente y no al revés?
A través de las personas que la utilizan. Una tecnología extraordinaria necesita profesionales capaces de aprovecharla al máximo. Los médicos de primer nivel quieren trabajar en entornos que estén a la altura de sus capacidades y, por eso, hemos querido poner a su disposición la tecnología más avanzada.
Además, son profesionales que saben utilizarla y conocen realmente sus posibilidades. Los resultados pueden cambiar de manera importante: el posoperatorio, el dolor después de una intervención o la rapidez de la recuperación son diferentes cuando la tecnología está en manos expertas.
La clave es precisamente esa combinación: tecnología al servicio de unas manos expertas para conseguir que la experiencia de recuperación del paciente sea mucho mejor.
Uno de los grandes retos del sector es atraer y fidelizar talento. ¿Qué profesionales quiere incorporar el Memorial y qué les ofrece?
Creo que hemos conseguido atraer a profesionales médicos de primer nivel, aunque todavía tenemos que incorporar a alguno más. El espacio, la tecnología y, sobre todo, compartir una misma visión de lo que debe ser la medicina hacen que sus proyectos profesionales y el mío puedan desarrollarse conjuntamente.
Para mí, los médicos son mis socios y, de hecho, son mis clientes dentro del hospital.
Pero tampoco podemos olvidar al resto del personal: enfermeras, celadores, auxiliares, administrativos, personal de limpieza o de aparcamiento. Todos forman parte de la experiencia del paciente. El primer contacto con el hospital puede producirse con cualquiera de ellos.
Me preocupa especialmente que las personas que trabajan aquí también se sientan cuidadas y valoradas. Si queremos que el paciente se sienta bien atendido, tenemos que conseguir que quienes trabajan en el hospital también se sientan parte del proyecto.
El objetivo es que, cuando un paciente se marche, pueda decir que se ha encontrado con un equipo amable y profesional en todos los niveles. Y también que sean los propios trabajadores quienes recomienden el hospital. Eso es un trabajo que hay que construir todos los días.
¿Qué papel tendrán la prevención, la medicina personalizada y la inteligencia artificial en el futuro del hospital?
Es un camino en el que ya estaba trabajando antes de poner en marcha el hospital. En 2019 creé una clínica dedicada a la longevidad, cuando todavía no se hablaba tanto de este concepto. Ahora está claro que es una tendencia que va a seguir creciendo y que vamos a vivir avances muy importantes.
Precisamente por eso es fundamental que la prevención y la longevidad se aborden desde una perspectiva científica y rigurosa. Al convertirse en un sector con un creciente interés económico, también pueden aparecer propuestas que no tengan el mismo nivel de rigor. Los proyectos serios tienen que apostar por la investigación y por la evidencia.
En el Memorial hemos abierto una unidad especializada que investiga y realiza diagnósticos y chequeos avanzados. Hay todavía mucho por investigar antes de poder aplicar determinadas herramientas o indicaciones, pero es, sin duda, una de las líneas de futuro.
También vamos a asistir a un cambio de paradigma con la inteligencia artificial. No solo en ámbitos como los ensayos clínicos, los nuevos medicamentos, las líneas celulares o la medicina personalizada, sino también en la propia actividad asistencial. La inteligencia artificial puede automatizar muchas tareas y permitir que los profesionales dispongan de más tiempo para dedicárselo al paciente.
El hospital acaba de abrir sus puertas. ¿Cuáles son ahora sus principales retos y qué objetivos se ha marcado para los próximos años?
Durante el primer año, el objetivo es asentar el proyecto y demostrarme a mí misma que hemos creado un hospital de referencia en Europa.
A partir de ahí habrá que pensar en cómo crecer sin perder la esencia. No quiero hablar de estandarizar el modelo, porque creo que cuando se estandariza se corre el riesgo de perder precisamente aquello que lo hace diferente.
Tenemos que ser capaces de mantener un modelo que se reinvente y evolucione con cada nuevo proyecto, sin perder la esencia de esta nueva manera de entender la medicina.
Dentro de diez años, ¿cómo le gustaría que se recordara al Hospital Memorial Publio Cordón y qué huella quiere dejar en la sanidad española?
Me gustaría que se dijera que el Memorial Publio Cordón fue pionero en un nuevo modelo de medicina, en el que las personas importan y los profesionales sanitarios también.
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