Si pensamos en dar una imagen a la inteligencia artificial, solemos pensar en un aspecto de robot humanoide, sin pelo y metalizado; quizás el mundo de la ciencia ficción en el cine, con películas muy famosas (“Blade runner”, “Robocop”, “Terminator”, etc.), han ayudado a crearnos esta imagen distorsionada de la realidad. Pero lo cierto es que ni la inteligencia artificial (IA) tiene una forma física concreta, ni los robots deben tener un aspecto humano, y actuar como tal.
Algunos ignorantes le llaman a esto “humanizar la tecnología” cuando, en realidad, lo que están haciendo es “decorar el metal” de la tecnología.
Y es algo que impacta cuando vas a ferias y encuentras perros, gatos, monos y, cómo no, “personas” moviéndose automáticamente, pero “sin corazón”, sin sentimientos…
Aun recuerdo mi “primera cena” con una muy famosa robot hace años en el Ateneo de Madrid con todo el mundo alrededor observándonos desde otras mesas. La verdad es que esa relación no podía ser secreta… estábamos muy expuestos a los cotilleos y las miradas nada discretas.
Un inciso. Ahora que el gobierno tiene tantas cosas que hacer para reformar la sanidad española, debería plantearse de forma prioritaria, y ya seriamente en alguna comisión del Congreso o del Senado, si se dice el robot o la robot; en estos tiempos que corren ese matiz es clave para el desarrollo de nuestra salud… O dejamos el artículo gramatical a expensas de la caracterización…
Pero vamos a lo importante, tras esta introducción más o menos jocosa.
Oír una charla de estos abundantes “cantamañanas” que saben de todo y, realmente, apenas saben de nada, es un portento de inexactitudes y, por desgracia, es lo que más abunda.
Como en los seres humanos, con sus géneros bien definidos, la robótica y la IA son dos personajes distintos pero que, con frecuencia, como actualmente en los seres humanos, se mezclan desdibujando sus diferencias.
Son tecnologías diferentes; la IA es una rama de la computación centrada en dotar a las máquinas la capacidad de poder imitar el comportamiento de un cerebro humano. Por su parte, la robótica es la ciencia enfocada a diseñar, y construir, máquinas físicas para mejorar la automatización e innovación.
O dicho de otra forma:
La IA es una rama de la computación y la robótica, una ciencia enfocada en diseñar y construir máquinas para mejorar la automatización e innovación.
Lo que sí es cierto es que ambos términos pueden y deben relacionarse entre sí y, de hecho, formar un matrimonio cercano a la perfección, pero conservando varias diferencias propias.
Además, como en cualquier relación de pareja, por muy romántica e ideal que resulte, el robot puede recibir consejos y apoyos de su compañero para ir o no al médico, o a otros lugares, pero también mentirla, engañarla o, incluso, crear un lenguaje propio solo inteligible para ella, como podemos demostrar con múltiples ejemplos reales. Pero esto de las emociones de pareja lo dejaremos para un próximo artículo.
Mencionaba hace solo unos momentos las diferencias de base que conservaban en esta unión.
Para empezar a plantearlas, tenemos que ubicarnos en su origen. La robótica y la IA han evolucionado de forma desigual desde que en el siglo III a.C. el matemático Ctesibio creó dispositivos mecánicos que podían moverse automáticamente, como relojes de agua y figuras animadas. Pero si nos ceñimos al término ‘robot’, en el sentido moderno, tenemos que ir hasta el año 1954, donde G. Devol inventó “Unimate”, el primer robot industrial que se usó en una línea de ensamblaje en General Motors, siete años después (previamente, el término robot había sido acuñado en 1921).
‘La relación que existe entre ambas tecnologías es la perfecta simbiosis que conforman, ya que ambas se benefician entre sí’
El término de inteligencia artificial no aparecerá hasta 1956, en la conferencia de Dartmouth, acuñado por J. McCarthy, quien la definió como la ciencia e ingeniería que trata de imitar el comportamiento y el razonamiento humano.
Quizás, la principal diferencia entre ambas tecnologías reside en el enfoque. La robótica se centra en la manipulación del área física, mientras que la IA está orientada a la parte interna o digital.
Mientras que los expertos en robótica se encargan de diseñar máquinas capaces de automatizar tareas, los expertos en IA diseñan algoritmos para que las máquinas sean capaces de aprender de manera autónoma, detecten patrones, o resuelvan inconvenientes, comprendiendo el lenguaje.
También se diferencian en el área de aplicación. La robótica crea máquinas con la capacidad de movimiento propio, pudiendo interactuar con el entorno y, generalmente, trabaja en áreas relacionadas con la realización de tareas repetitivas y de gran precisión, por ejemplo, en el ámbito de la medicina, en determinadas cirugías.
La IA, sin embargo, se encarga del procesamiento de datos y diseño de algoritmos, convirtiendo sus áreas de actuación en un campo enorme que va desde la educación, hasta la atención personalizada o la sanidad.
Otra diferencia de estos términos reside en su mecanismo de funcionamiento. Los robots están programados para seguir un conjunto de instrucciones o acciones de manera repetitiva, mejorando así la productividad en un buen numero de sectores.
En cambio, la IA, aunque también se puede utilizar en múltiples contactos, es más dinámica. Por ejemplo, un sistema de IA puede servir para analizar información médica y preparar una cirugía.
Y, después de plantear estas diferencias… ¿cuándo formalizan su relación de pareja?
La relación que existe entre ambas tecnologías es la perfecta simbiosis que conforman, ya que ambas se benefician entre sí. La relación entre la IA y la robótica produce muchas de las innovaciones más recientes. La IA proporciona a los robots la capacidad de tomar decisiones inteligentes, aprender de experiencias y adaptarse a nuevos entornos.
Dentro de los usos de la IA, ésta se emplea para mejorar las habilidades como el movimiento de los robots, la adaptación al entorno, la optimización del funcionamiento o el diagnóstico de errores, lo que permite mejorar su capacidad de aprendizaje y aplicación.
La robótica y la IA pretenden automatizar las tareas para facilitar los procesos a las personas. Esto es posible gracias al análisis de datos recopilados, facilitando la toma de decisiones. En este sentido, cada vez es más habitual ver entornos de trabajo donde las máquinas colaboran con personas para mejorar las distintas tareas.
Por otro lado, la IA permite a los robots comunicarse entre ellos de manera inteligente. De este modo, las máquinas pueden trabajar de manera colaborativa entre otras máquinas y con los operarios con el objetivo de resolver los problemas y optimizar la actividad.
Y en algunas formas la IA y la robótica se integran casi perfectamente consiguiendo beneficios para la actividad: se trata del aprendizaje automático.
Los algoritmos de aprendizaje automático permiten que los robots mejoren su rendimiento con el tiempo. Pueden aprender de experiencias pasadas y ajustar su comportamiento para ser más eficientes y efectivos en sus tareas.
Los robots impulsados por IA pueden realizar tareas de manera más rápida y precisa, lo que lleva a una mayor eficiencia en actividades, sobre todo, de logística.
La IA permite a los robots operar de manera más autónoma, reduciendo la necesidad de intervención humana constante. Esto es especialmente valioso en entornos peligrosos o inaccesibles para los humanos. Se ha empezado a ver de forma muy clara en la pasada epidemia de la Covid, garantizando una mayor seguridad de los pacientes y profesionales sanitarios, relegándoles en algunas faenas de la primera línea de batalla.
La IA se utiliza para procesar y analizar datos de sensores, como cámaras y micrófonos, permitiendo a los robots percibir y entender su entorno. Esto es crucial para tareas como la navegación autónoma y la interacción con objetos.
La IA permite que los robots tomen decisiones basadas en datos y contexto. Por ejemplo, un robot de rescate puede evaluar una situación de emergencia y decidir la mejor manera de ayudar, minimizando el riesgo para sí mismo y para los humanos.
Como decíamos anteriormente, esta relación permite la creación de nuevas aplicaciones, trayendo consigo una constante innovación en los procesos, nuevas posibilidades para aplicaciones; desde el cuidado de la salud personalizado hasta la exploración espacial.
Ejemplos de robots que utilizan la IA son los de limpieza (como Roomba), utilizados IA para mapear habitaciones, evitar obstáculos y optimizar rutas de limpieza en hospitales y centros clínicos, o los quirurgicos (como Da Vinci) que Integran la IA para asistir a los cirujanos en procedimientos complejos, mejorando la precisión y reduciendo el riesgo para el paciente.
Aún recuerdo cómo hace bastantes años ya discurrían por los pasillos de Huca, en Asturias, mezclados con el habitual flujo de pacientes, y circulando con extrema precisión en su trabajo de recogida y distribución, por las plantas, de todo el material que se le requiriera, incluyendo medicamentos.
Incluso me quedé encerrado durante unos largos minutos con uno de ellos, dentro de un ascensor. Eso sí, él no mostró ningún miedo de la situación.
En realidad, la cibernética es una ciencia muy completa que aúna distintas disciplinas como la ingeniería, la electrónica y sobre todo la computación. Por este motivo, la IA y la robótica están cada vez más unidas ya que son campos en constante evolución que se han unido para mejorar las capacidades de estos autómatas.
Equipar a los robots con herramientas de IA, les permite aprender y tomar decisiones de manera autónoma y en tiempo real gracias al uso de algoritmos y técnicas que les hace procesar información de los sensores que les conecta con su entorno. Así, pueden comprender lo que les rodea para moverse y actuar de forma correcta.
La robótica también puede contribuir al desarrollo de la IA, proporcionando datos y situaciones del mundo real para entrenar y mejorar los algoritmos de aprendizaje automático. Además, los robots pueden ser utilizados como plataformas para probar nuevas técnicas de y un aprendizaje por refuerzo.
En conclusión:
Definición: la inteligencia artificial es una rama de la informática que desarrolla algoritmos para que las máquinas tomen decisiones y resuelvan problemas, mientras que la robótica es una rama de la ingeniería que diseña y construye robots físicos.
Naturaleza: la IA es software basado en datos y algoritmos, mientras que la robótica combina hardware y software para realizar tareas físicas.
Autonomía: un sistema de IA puede operar sin necesidad de un cuerpo físico, mientras que un robot necesita una estructura física para interactuar con el mundo.
Aplicaciones: la IA se usa en asistentes virtuales, motores de búsqueda y análisis de datos, mientras que la robótica se usa en la automatización industrial, la exploración espacial y la medicina.
Presencia física: un sistema de IA puede existir solo como software en un servidor, mientras que un robot es un dispositivo tangible que puede moverse y manipular objetos.
Aprendizaje: la IA puede aprender con machine learning y redes neuronales, mientras que un robot sin IA solo sigue instrucciones preprogramadas.
Capacidades de adaptación: la IA puede mejorar su desempeño con el tiempo al analizar datos, mientras que un robot sin IA solo puede ejecutar tareas específicas.
Ejemplos: chatGPT es IA, mientras que un brazo robótico es eso, robótica.
Interacción con humanos: la IA puede interactuar mediante texto o voz, mientras que los robots pueden hacerlo físicamente.
Evolución: la IA evoluciona rápidamente con nuevas técnicas de aprendizaje automático, mientras que la robótica depende del avance en materiales y motores.
Continuará…