Ceuta y el desafío de poner a la persona en el centro

Last Updated: 30/09/2026By Tags:

Entendiendo la asistencia y el cuidado de las personas desde una perspectiva integral, donde la persona es el centro de toda atención y ningún recurso puede dejar de orientarse a proteger, sanar o rehabilitar a alguien, resulta imposible mirar hacia otro lado ante la crisis humanitaria, asistencial y diplomática que estamos viviendo en la histórica ciudad de Ceuta.

Con este texto no pretendo abrir una investigación sobre quién planificó, organizó y permitió que una cantidad desmedida de personas, muchas de ellas vulnerables según creo, pudieran cruzar sin control una frontera que debería estar siempre vigilada por la autoridad a uno y otro lado o al menos así debería ser. Tampoco pretende ir más allá y preguntarse si las necesidades de estas personas fueron utilizadas de forma perversa para buscar otros intereses.

Hablamos de personas, pero sobre todo hablamos de menores de edad que, de una u otra manera, se vieron arrastrados en una masa que buscaba, de forma descontrolada, un futuro mejor. Pero ese futuro anhelado debe estar, al menos, planificado, reglado y protegido por un estado de bienestar como el que tenemos en España, fruto del esfuerzo de tantas administraciones y organizaciones por mantenerlo hoy y, si cabe, por seguir mejorándolo mañana ante exigencias aún mayores.

‘El sistema no puede ir contra el espíritu de la norma’

Resultan terribles las colas de menores agolpándose en las puertas de la Jefatura de Policía con la esperanza de identificarse y de que se les asigne un recurso o una opción que dé certidumbre a un momento que hoy no la tiene.

Es cierto que un sistema proteccionista y garantista como el nuestro debe buscar siempre la protección de los derechos humanos básicos. Pero voy más allá: el desarrollo del propio sistema no puede convertirse en un obstáculo para el espíritu de esa protección y esa garantía. Se habla de procesos de reagrupamiento familiar de entre 6 y 12 meses, en los mejores casos o en los casos posibles. Hablamos siempre de evitar la desnaturalización de la persona, es decir, de arrancarla de su entorno natural o cultural; y en este caso, el sistema no puede llevarnos a esos plazos. El sistema no puede ir contra el espíritu de la norma.

Dentro de la crisis social que se está viviendo en Ceuta, considero que lo mejor es trabajar por recuperar la normalidad: agilizando los trámites en cada uno de los casos y, en aquellos que resulten imposibles de resolver, desarrollando la acción social que, como país desarrollado que somos, deberíamos poder ofrecer, dentro de la planificación y la sostenibilidad que la situación exige.

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