Días Internacionales

Día Mundial contra el Dolor

El dolor de espalda es una dolencia que afecta casi a la totalidad de la población, ya que más del 80 por ciento de los adultos presentarán dolor de espalda en algún momento de su vida. Esta patología afecta anualmente a un 47 por ciento de los españoles, constituyendo la segunda dolencia con mayor incidencia, sólo superada por el resfriado, y uno de los motivos más frecuentes de consulta en la oficina de farmacia. El consejo y recomendación farmacéutica para el tratamiento del dolor se ha convertido hoy en día en la clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes, ya que un tercio de las personas que acuden a la farmacia con dolor de espalda lo hacen sin recomendación de tratamiento por parte del especialista.

En ocasiones, determinados estilos de vida pueden dificultar unos hábitos de vida saludables, produciendo una alta carga de estrés y unos malos hábitos posturales que pueden favorecer o agravar los dolores de espalda. No todas las personas que padecen dolor de espalda acuden al médico y 7 de cada 10 pacientes que no lo hacen, solicitan consejo a su farmacéutico. Un 14 por ciento de las personas que entran en la farmacia padecen dolor de espalda1. Este elevado volumen de pacientes requiere un consejo de valor, por parte del farmacéutico, que refuerce el cuidado de los mismos.

La incidencia del dolor de espalda destaca especialmente entre los jubilados, los empleados de oficina, los mandos intermedios, los profesionales por cuenta ajena, los trabajadores manuales cualificados y los autónomos1. Al avanzar en la vida, el dolor de espalda de tipo mecánico suele estar relacionado con procesos degenerativos inherentes a la edad u otras circunstancias especiales4. Por tanto, el farmacéutico comunitario deberá participar activamente recomendando medidas higiénico-dietéticas, y en los estilos de vida para ayudar a corregir o minimizar la aparición de dolores de espalda a lo largo de la vida de las personas.

Afortunadamente, no todos los casos de dolor lumbar evolucionan hacia la cronicidad; sin embargo, después de 1 año de un episodio de lumbalgia aguda, aproximadamente 1 de cada 5 pacientes evoluciona hacia el dolor crónico. Para contribuir a evitar la cronificación de la enfermedad es fundamental el papel del farmacéutico. Con el objetivo de disminuir los síntomas y ofrecer una solución para combatir el dolor de espalda, los facultativos pueden ofrecer diferentes opciones terapéuticas que no necesitan de receta entre los que se encuentran complementos nutricionales, analgésicos y antiinflamatorios orales. Estos últimos, combinado con complejos vitamínicos B producen un mayor alivio del dolor, y una mayor rapidez de recuperación del paciente y mejoran la movilidad

 

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