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Cuidado con los pies si vas a hacer el Camino de Santiago

Este es el objetivo final de los peregrinos.El Colegio de Podólogos de Euskadi ofrece consejos para realizar el famoso peregrinaje de forma segura, con el objetivo de evitar lesiones y molestias en los pies

El Camino de Santiago es uno de los destinos turísticos más aclamados en España durante el verano más allá de la variada oferta vacacional de playa que ofrece nuestro país. Sólo durante el mes de junio llegaron casi 36.000 peregrinos a la Catedral de Santiago, y en los próximos meses se espera mayor afluencia ya que la época estival es la más deseada para realizar el viaje desde andando o en bicicleta desde varios puntos de la península.

Sin embargo, pese a que la realización del Camino de Santiago se considera una práctica muy saludable, es necesario tomar precauciones en caso de realizarlo a pie. Se camina a diario durante largo tiempo, por lo que hay que adaptarse y ser consciente de las limitaciones de cada persona. El Colegio Oficial de Podólogos de Euskadi, ante el éxito y la gran afluencia que tiene el peregrinaje, se ha propuesto concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de cuidar los pies con una serie de recomendaciones para que las articulaciones sufran lo menos posible.

Preparación previa

En caso de tener unos kilos de más, los podólogos recomiendan perder peso antes de emprender el camino. Asimismo, también aconsejan entrenar unos meses antes para comprobar el estado físico en el que nos encontramos con el mismo calzado que vayamos a usar durante el peregrinaje. El tipo de zapatilla de mayor utilidad en este caso es la de tipo trekking, ya que permite mayor libertad de movimiento al tobillo. No se recomienda usar calzado nuevo, ni muy desgastado o deformado.

Durante la ruta

Los expertos opinan que la clave es mantener los pies limpios y secos, el aseo es fundamental, así como mantener las uñas recortadas (no en exceso). Para evitar ampollas se puede aplicar una fina capa de vaselina pura a modo de segunda piel o cremas antirrozaduras, antes de ponerse los calcetines, que deben de ser los apropiados para este tipo de viajes.

Después de cada etapa

Lo más importante es revisar bien los pies al descalzarse, y tras la ducha o el aseo personal correspondiente, hidratar los pies y realizar las curas de las lesiones detectadas. La complicación más famosa es la ampolla o flictena, aunque también es posible que aparezcan hongos por la humedad. 

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