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Premios New Medical Economics 2018

¡Ya conocemos a los GANADORES de los Premios New Medical Economics 2018!

La Sanidad y la salud en época electoral

Fernando Mugarza Borque

 

Andamos inmersos en plena vorágine electoral, en breve las municipales  y  autonómicas  y  unos meses más tarde las generales. Es decir, que todos los ciudadanos  vamos a “sufrir”  un aluvión, un tsunami de mensajes  electorales en todos los entornos y contextos sociales, pero especialmente en el de la salud y la Sanidad.

 

No sé si es mi percepción, es probable, pero percibo que muchos de los que hablan sobre estos temas tan sensibles y especializados la verdad es que en el mejor de los casos han sido “aves de paso” en materia sanitaria. En una ocasión escuché a un político decir que la Sanidad no da votos, en todo caso los quita, quizás sea por ello por lo que unos y otros se afanan en defender uno u otro modelo a base de lanzar consignas que erosionen al “contrincante”, el problema es que en ese ir y venir de mensajes más o menos acertados, hay algo que sufre desafortunadamente,  la propia Sanidad en su conjunto que es patrimonio de todos.

En  esta “arena política” hay  temas que parece que no aportan sino que erosionan votos, una de ellas que es evidente, es el de la iniciativa privada en Sanidad. Resulta que todos los territorios en España tienen fenómenos de colaboración en alguna de sus formas para gestionar la demanda creciente, y sin embargo todos los representantes públicos se afanan en negarlo y en tratar de utilizar el mensaje de la supuesta “privatización” en contra de su rival político.

Yo a veces pienso que es un monólogo aplaudido por aquellos que tienen posiciones muy dogmáticas sobre este asunto, porque el resto de la sociedad creo que es lo suficientemente madura como para saber priorizar sus valores y destinar sus recursos a aquello que considera prioritario, y la salud desde luego que lo es tal y como apuntan todos los estudios y encuestas realizados.

En mi caso y como el mío en el de otros siete millones más, resulta que hemos decidido destinar una parte de nuestros ingresos a complementar nuestro seguro sanitario público con uno privado, al igual que lo hacemos con las pensiones o con la educación. Personalmente, como en el de tantos otros, no es por capricho, es porque en materia de salud quiero tener para mí y para los míos la oferta más amplia posible y la máxima cobertura, ¿cuál es el problema para que una persona como yo, voluntariamente, decida aportar una cantidad mensual a tener un seguro de salud privado o un plan de pensiones privado o una educación para sus hijos privada, máxime cuando con sus impuestos siguen contribuyendo  a pagar y mantener la sanidad pública, las pensiones públicas y la educación pública?.

Se argumenta y critica el destino de recursos públicos a  contrataciones  privadas de  servicios en materia sanitaria, pero siempre y cuando se hagan con transparencia  y  acordes con la Ley ¿dónde está el problema?; disponemos de los recursos suficientes para garantizar sus resultados y su control y lo que tengo claro es que cuando se contrata algo por parte de una Administración,  normalmente se hace en base a criterios de responsabilidad y se trata de hacer de la forma más eficaz, eficiente y efectiva posible. Seguro que son miles los contratos público-privados  que se  firman anualmente en todos los ámbitos, pero lamentablemente  solo salen en las noticias aquellos casos muy significados que han supuesto un abuso por alguna de las partes. Creo que no hemos de caer en la tentación de medir el todo por la parte.

También se esgrime el argumento de  la igualdad, pero lo que es evidente es que pensar en una igualdad universal es una utopía, aquí y allá cada cual tiene sus preferencias, unos gastan en base a sus recursos en un coche o varios, otros gastan en realizar viajes a lugares recónditos  en low cost o “a todo trapo”, otros prefieren gastar en deportes varios, toros, cultura, espectáculos, hostelería o cualquier otro tipo de bien o servicio y otros en un piso o en un apartamento en propiedad, en fin, que cada cual hace “de su capa un sayo” con sus recursos, en base a una economía de mercado como la nuestra y a un sistema democrático como el que tenemos la dicha de tener en España.

 

“La universalidad y la equidad de la cobertura pública deberían estar garantizadas , pero a la vez todo lo que suponga iniciativa privada en el entorno que sea, debería impulsarse y potenciarse ”

 

Ante una realidad social liberal como la nuestra, lo importante  es que todos paguemos  los impuestos que nos corresponden con transparencia y responsabilidad, garantizando  los servicios básicos para quienes por su situación no pueden disponer de lo esencial, Sanidad, educación,  pensiones, vivienda, transporte,  alimentación,  etcétera, y la mejor forma de garantizarlos y hacerlos solventes es sin duda descargándolos de presión en forma de demanda.

Lo que quiero decir es que la universalidad  y la equidad de la cobertura pública deberían estar aseguradas, garantizadas en cualquier caso; pero a la vez todo lo que suponga iniciativa  privada en el entorno que sea, debería impulsarse y potenciarse, puesto que no solo genera riqueza al país, sino que además es fuente de competitividad  y empleo, y por ende contribuye especialmente en el caso de la Sanidad, a descargar notablemente de presión a un sistema de naturaleza pública que está francamente sobrecargado en cuanto a demanda y en cuanto a gasto, dos caras de la misma moneda.

Para finalizar esta breve reflexión personal, estos días escucho mucho hablar de supuestas “privatizaciones” como si el concepto privado fuera algo negativo, yo soy un autónomo  más de entre los muchos de este país, es decir, represento a la iniciativa personal, privada y  estoy dando empleo a personas que colaboran  conmigo y me siento francamente  frustrado cuando se utiliza el fenómeno “privado” como algo peyorativo y negativo.

Pues bien, gracias a millones de autónomos como yo que pagamos religiosamente nuestros impuestos, a costa de no tener los mismos retornos ni beneficios que el resto de trabajadores dependientes, este país que es un territorio de pyme, de pequeña y mediana empresa, sale adelante y pugna por seguir dotando del mayor bienestar posible a todos sus ciudadanos.

Por favor, dejen de una vez de considerarnos como sociedad, como si no tuviéramos suficiente criterio y dejen que algo que es básico en democracia, que es la libertad de que cada cual pueda desarrollar la iniciativa que sea, pueda hacerlo aunque sea en el ámbito de la salud, la Sanidad, la educación, las pensiones o lo que sea. Los adjetivos calificativos vehementes utilizados como mensaje político solo calan cuando se vierten sobre una ciudadanía y una sociedad poco preparada, y este desde luego no es el caso de nuestro país.

Para finalizar, medicina solo hay una y el paciente es único, sin apellidos ni calificativos, ¿por qué algunos se empeñan en enfocar la administración sanitaria central o territorial exclusivamente  para el entorno público?, que yo sepa el Ministerio de Sanidad y  las Consejerías de las Comunidades Autónomas son entornos de gestión de una Sanidad sin apellidos, pública y privada y lo mismo protege a los ciudadanos que utilizan uno u otro sistema. En ese caso ¿por qué ese empeño cicatero en levantar fronteras entre lo que es público y lo que es privado en Sanidad, en un momento en que estamos hablando de borrarlas en una sociedad globalizada  como la nuestra? Derribemos fronteras y muros y busquemos  sinergias y eficiencia, es la única forma de salir delante, mano sobre mano y no mano contra mano como en uno de los cuadros de mi paisano e insigne Francisco de Goya y Lucientes.

 

Director de Desarrollo Corporativo del IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad).

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