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Premios New Medical Economics 2018

¡Ya conocemos a los GANADORES de los Premios New Medical Economics 2018!

Envejecimiento y crecimiento del gasto sanitario

Eduardo Rodríguez RoviraCiertamente las personas ma
yores tienen un gasto relativo
superior al resto de la población,
según la OCDE 3,3 veces supe
rior. En España, de acuerdo con
Alonso y Herce, las personas de
más de 75 años gastan seis veces
más que la cohorte de personas
entre 35 y 44 años. Se pensaría
que al aumentar su longevidad
estas personas llegarían en una
situación de morbilidad peor.
Pero esto no es así afortunada
mente. Parece que se confirma
la hipótesis de compresión de
la morbilidad de Fries y exis
te la evidencia empírica de los
estudios de Manton sobre re
ducción de las tasas de discapa
cidad en mayores de 65 años en Estados Unidos, (19,7 por ciento de mejora en el periodo 19821994 y tasa de reducción del 0,56 anual de 1994 a 1999), reducción avalada por el estudio de Jacobzone sobre encuestas de corte transversal de nueve países. Se ha llegado incluso a argumentar que la mejora en la salud de la población envejecida podría compensar en buena parte el impacto del envejecimiento.

Según Thomas Getzen, presidente de la Asociación Internacional de Economistas de la Salud, el envejecimiento es una causa menor del incremento del gasto. De la misma opinión es Edgard Norton, para quien el incremento de la esperanza de vida permite superar un punto crítico a partir del cual la asistencia ya no resulta tan cara. Las personas que mueren a los 6575 años, han tenido costes superiores per cápita a los que han fallecido a los 80 años, posiblemente porque los viejosviejos están más sometidos al régimen de cuidados y servicios para la dependencia que los viejos-jóvenes que hacen uso de los tratamientos de tecnología punta. Se habla de un efecto “meseta”. En España, según David Casado, el envejecimiento demográfico y las tasas de cobertura poblacional del SNS tuvieron solamente una influencia del 10 y el 8 por ciento respectivamente en el incremento anual acumulativo del gasto sanitario real entre 1987 y 1995, que fue del 7,2 por ciento. Para Jaume Puig-Junoy, “la variación en la población total (inmigración) y su envejecimiento progresivo es responsable de poco más de una tercera parte del incremento real del gasto sanitario”.

Naturalmente no nos referimos aquí a las necesidades socio-sanitarias, asociadas a la dependencia de las personas mayores, que sí aumentará el gasto público (actualmente 0,6 por ciento sobre PIB español, gasto extremadamente bajo), pero en niveles soportables.

 

“SEGÚN THOMAS GETZEN EL ENVEJECIMIENTO ES UNA CAUSA MENOR DEL INCREMENTO DEL GASTO”

 

Casado critica que “el planteamiento implícito en las proyecciones de gasto futuro suponen que todo permanece constante, excepto el factor demográfico” y señala el ejemplo de coordinación efectiva de los servicios sanitarios y sociales que ha hecho Canadá, como cambio organizacional a gran escala, que puede influir en gran manera en el gasto sanitario. El retraso en la implantación integral de un sistema de cuidados socio-sanitarios, puede provocar una situación muy negativa en el futuro. Es lo que se denomina el costo de no actuar, riesgo ya recogido por la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento.

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